Catatonia

Catatonia
Catatonia

Orígenes silenciosos: los cimientos antes del estallido

Cerys Matthews nació en Cardiff en 1969, pero gran parte de su infancia la pasó entre distintas zonas de Gales, desarrollando desde chica interés por la música folk galesa e inglesa, tocando la guitarra, escuchando The Beatles, canciones tradicionales galesas y otras influencias diversas. Mark Roberts, por su parte, venía ya de la escena local gracias a su participación en la banda Y Cyrff, la cual tenía base en la música rock en galés y que tenía cierta notoriedad regional.

Matthews y Roberts se conocieron alrededor de 1991-1992; Matthews había sido fan de Y Cyrff, y ambos comenzaron a componer juntos hacia fines de 1991. Decidieron formar algo propio, mezclando su afinidad hacia letras personales, atmósferas alternas, y una voz que destacaba por la mezcla de dulzura y fuerza con acento galés.

En 1992 ya se consideraba formalmente la existencia de Catatonia. El nombre de la banda derivó de una canción temprana de Matthews, “Sweet Catatonia”, y de experiencias personales de ella, incluyendo su trabajo en una institución de salud mental, así como la inspiración literaria de The Doors of Perception de Aldous Huxley. Durante sus primeros meses ensayaron en Cardiff, realizaron demos en centros juveniles, y se presentaron en vivo en pequeños locales, construyendo poco a poco una presencia en la escena local galesa.

Primeros pasos en vinilo: los EPs y singles independientes

Los primeros lanzamientos de Catatonia fueron bajo el sello independiente gales Crai Records. Su debut fue el EP For Tinkerbell, lanzado en mayo de 1993. Fue autoproducido por la banda, e incluía cinco canciones: “For Tinkerbell”, “New Mercurial Heights”, “Dimbran”, “Sweet Catatonia” y la versión en galés de “New Mercurial Heights”, titulada “Gyda Gwen”. Roland Dafis hizo la fotografía de portada, que mostraba un querubín, elemento doméstico, extraído del hogar, lo que daba ya una estética algo íntima y poco pulida, algo que la banda valoraba.

Este EP llamó la atención de medios especializados locales y nacionales: fue nombrado Single of the Week por la revista NME, y BBC Radio 1 lo emitió gracias a DJs que estaban buscando propuestas alternativas que no se parecieran a lo que abundaba en el momento — grunge o imitaciones de Nirvana.

Luego vinieron cambios en la formación: miembros como Clancy Pegg (teclados), Paul Jones (bajo) y Dafydd Ieuan (batería) entraron para afianzar la banda. En 1994 salió el EP Hooked, también con Crai. Aunque el EP Hooked no logró llegar en ese momento a mucho público mainstream, las canciones sirvieron para mostrar variedad instrumental y líricas más exploratorias, y algunas de sus pistas serían regrabadas más tarde para álbumes.

Poco después salió el single “Whale” (1994) por Rough Trade, que fue un punto de inflexión: la voz de Cerys, los arreglos menos crudos que los EPs anteriores, y la recepción por parte de crítica especializada fueron destacables. “Whale” fue elegida Single of the Week por NME, lo que les dio visibilidad fuera de Gales. La versión en galés (“Gwe”) también fue grabada para una sesión en Radio Cymru.

El salto a las grandes ligas

Tras el ruido mediático que generaron los EPs y singles independientes, Catatonia firmó contrato con el sello Blanco y Negro Records, filial de Warner, a mediados de 1995. El respaldo de una discográfica mayor les permitió grabar su primer larga duración con productores de peso como Stephen Street (conocido por su trabajo con The Smiths, Blur y Cranberries) y Paul Sampson, además de sesiones donde la propia banda intervino directamente en la producción.

El resultado fue Way Beyond Blue, publicado el 30 de septiembre de 1996. El disco recogía buena parte del repertorio inicial de Catatonia, pero regrabado y reimaginado con una producción más pulida, aunque sin perder el filo alternativo que los caracterizaba. Canciones como “Sweet Catatonia” o “Lost Cat” reaparecieron con arreglos más expansivos, mientras que piezas como “Bleed” y “Whale” encontraron un contexto más cohesivo en el álbum.

El primer single extraído fue “Sweet Catatonia”, reeditado el 18 de enero de 1996 y producido por Paul Sampson y Stephen Street. Alcanzó el puesto #61 en el UK Singles Chart, suficiente para abrirles la puerta a rotación radial en BBC Radio 1 y MTV. Poco después, “Lost Cat” salió el 22 de abril de 1996 y trepó al puesto #41 en Reino Unido, confirmando que había un público atento a lo que proponían.

Catatonia – Sweet Catatonia

La crítica británica recibió Way Beyond Blue con entusiasmo cauteloso. Melody Maker y NME coincidieron en que la voz de Cerys Matthews era el gran diferencial, describiéndola como “etérea pero feroz, capaz de sonar frágil y dominante en la misma frase”. The Guardian destacó que el disco consolidaba el surgimiento de una “nueva ola galesa” que pronto tendría eco con bandas como Super Furry Animals y Stereophonics.

La consolidación galesa

Con el terreno ganado tras «Way Beyond Blue», Catatonia entró de lleno en el radar de la industria británica. La prensa ya hablaba de un “sonido galés” emergente, con bandas como Super Furry Animals y Gorky’s Zygotic Mynci recibiendo atención internacional, y en ese contexto la figura de Cerys Matthews se volvió icónica: una voz inconfundible, un acento orgullosamente galés y un carisma que los diferenciaba del resto del britpop inglés.

El segundo álbum, «International Velvet», fue publicado el 2 de febrero de 1998 a través de Blanco y Negro Records y producido por TommyD junto con la banda. La grabación se desarrolló en Gales y en Londres durante 1997, con un presupuesto más holgado y la experiencia de haber girado intensamente por Reino Unido y Europa. El resultado fue un disco más directo, con un sonido que equilibraba el indie rock con la sensibilidad pop de gran alcance.

El primer gran golpe llegó con “Mulder and Scully”, lanzado como single el 19 de enero de 1998, que alcanzó el puesto #3 en el UK Singles Chart. La canción, con referencias explícitas a la serie The X-Files, se convirtió en un fenómeno cultural: sonaba en todas las radios, en televisión y fue clave para proyectar a la banda fuera de Gales.

Catatonia – Road Rage

Le siguió “Road Rage”, publicado el 20 de abril de 1998, que escaló al #5 en Reino Unido y consolidó su estatus. Este single ganó el premio a Mejor Canción en los Q Awards, además de nominaciones en los Brit Awards y los Ivor Novello Awards. Críticos como Alexis Petridis en The Guardian destacaron su mezcla entre ironía lírica y una melodía que se grababa de inmediato en la memoria del oyente.

Entre la fama y la madurez

El éxito arrollador de «International Velvet» convirtió a Catatonia en un nombre imprescindible del panorama británico de finales de los noventa. Con giras extensas y presencia constante en radio y televisión, la banda se enfrentaba al desafío de mantener el nivel comercial sin perder identidad. Para 1999 decidieron dar un paso adelante con un disco que mostrara mayor madurez compositiva y una producción más expansiva.

Ese trabajo fue «Equally Cursed and Blessed», lanzado el 12 de abril de 1999 por Blanco y Negro Records, nuevamente con TommyD en la producción. Grabado entre 1998 y 1999, el álbum exploró un sonido más amplio, con arreglos orquestales y un enfoque menos inmediato que su predecesor. Mientras que International Velvet había apostado a la inmediatez pop, aquí se notaba un intento de diversificar el registro: canciones íntimas, pasajes más sombríos y una búsqueda de equilibrio entre éxito comercial y credibilidad artística.

En términos comerciales, Equally Cursed and Blessed debutó en el #1 del UK Albums Chart, confirmando que el grupo mantenía un núcleo de seguidores fieles. El álbum alcanzó certificación de disco de platino en el Reino Unido, aunque las ventas no superaron a su predecesor.

Catatonia – Dead From The Waist Down

La crítica reconoció el esfuerzo de la banda por ampliar horizontes, pero las reseñas fueron más divididas que con International Velvet. NME destacó la fuerza de Matthews en las baladas, aunque señaló cierta irregularidad en el conjunto. AllMusic, en cambio, valoró positivamente el intento de evolución, describiéndolo como “el disco donde Catatonia quiso ser más que un fenómeno del britpop”.

El ocaso y la despedida inesperada

Tras el éxito internacional de «Equally Cursed and Blessed», Catatonia regresó al estudio en 2000 para dar forma a su cuarto álbum. La banda grabó «Paper Scissors Stone» en los Monnow Valley Studios con Ben Hillier como productor, reconocido más tarde por su trabajo con Blur, Doves y Elbow. El disco salió el 6 de agosto de 2001 bajo el sello Blanco y Negro y mostró un sonido más sombrío y sofisticado, en contraste con la inmediatez pop de sus lanzamientos anteriores.

El álbum presentó el single «Stone by Stone», lanzado el 23 de julio de 2001, que alcanzó el puesto 19 en el UK Singles Chart. La crítica elogió la solidez vocal de Cerys Matthews y la madurez de las composiciones, aunque algunos reseñistas advirtieron que el disco no tenía el mismo gancho inmediato que había impulsado a la banda al estrellato con «International Velvet». En lo comercial, «Paper Scissors Stone» escaló hasta el número 6 en el UK Albums Chart, un resultado que confirmó la fidelidad de su base de seguidores aunque no replicó el fenómeno masivo de años anteriores.

Al mismo tiempo, las tensiones internas se intensificaron. Una década de giras y grabaciones, sumada a problemas de salud y al agotamiento de Matthews, desgastó al grupo hasta el límite. Apenas dos meses después del lanzamiento del disco, el 21 de septiembre de 2001, Catatonia anunció su separación y sorprendió tanto a fans como a prensa. Con esa decisión, la banda cerró abruptamente la trayectoria de uno de los nombres más representativos del movimiento Cool Cymru.

Catatonia – Stone By Stone

Después de Catatonia: caminos en solitario

Tras la disolución, Cerys Matthews inició su carrera en solitario, trasladándose a Nashville y publicando su primer álbum, “Cockahoop”, en mayo de 2003 a través de Rough Trade Records, con un sonido más cercano al folk y al country. Su trabajo posterior, incluyendo “Never Said Goodbye” (2006) y “Don’t Look Down” (2009), consolidó su reputación como artista independiente de gran versatilidad. Matthews también se reinventó como escritora y locutora, convirtiéndose en una voz influyente en la BBC Radio 6 Music.

Por su parte, Mark Roberts y Paul Jones formaron la banda Sherbets, aunque el proyecto tuvo vida breve. Más tarde, Roberts participó en otros proyectos musicales y en labores de producción. Aled Richards, tras un período de inactividad, se reincorporó a la música en proyectos locales, mientras que Owen Powell continuó vinculado a la industria cultural galesa.

Aunque su carrera se detuvo de forma abrupta, el legado de Catatonia quedó fuertemente marcado por la energía de sus himnos y la capacidad de proyectar una identidad galesa moderna dentro del pop británico. Canciones como “Mulder and Scully”, “Road Rage” o “Stone by Stone” siguen apareciendo en recopilaciones y playlists que repasan la música de los noventa. Además, su papel dentro del Cool Cymru los coloca junto a nombres como Super Furry Animals, Manic Street Preachers y Stereophonics, como uno de los pilares de una generación que llevó el sonido galés a un público global.

Catatonia – Mulder & Scully (Live)

Sigue a Catatonia en su cuentas oficiales:

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *