Oh Wonder

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Caminos separados y primeras canciones

Mucho antes de convertirse en Oh Wonder, tanto Josephine Vander Gucht como Anthony West habían recorrido sus propios senderos musicales. Josephine, nacida en Londres en 1990, comenzó a escribir canciones siendo adolescente. Sus primeras grabaciones aparecieron bajo su propio nombre y más tarde adoptó el alias LAYLA, con el que publicó el EP Black Mud en 2014. Ese proyecto mostraba un pop alternativo delicado, con atmósferas íntimas y letras que ya anticipaban la sensibilidad emocional que luego caracterizaría a Oh Wonder.

Anthony, por su parte, había transitado un camino muy distinto. Primero se movió en la escena pop-punk británica con Tonight Is Goodbye, banda que luego evolucionó en Futures, con la que editó material a comienzos de la década de 2010. Más tarde fundó We the Wild, un proyecto de pop electrónico experimental junto a otro músico. Esos años de exploración le dieron experiencia en producción y en la vida de gira, aunque todavía no encontraba una voz definitiva para su música.

El encuentro entre ambos se dio en High Wycombe en 2010, cuando Anthony asistió a un concierto de Josephine. Volvieron a coincidir en 2011 y comenzaron a escribir juntos, descubriendo una química creativa inmediata. Sin embargo, aún pasaría un tiempo antes de que esa conexión se materializara en un proyecto propio.

En 2014 dieron el paso decisivo: adoptaron el nombre Wonder Wonder para publicar sus composiciones como dúo. Poco después debieron cambiarlo a Oh Wonder, al enterarse de que existía otra banda con un nombre similar. Esa elección coincidió con una idea audaz: lanzar una canción nueva cada mes, el primer día, durante un año completo. Lo que en principio parecía un experimento terminó por convertirse en una de las estrategias más singulares y efectivas de la década para darse a conocer.

Un experimento mensual convertido en debut mundial

Con el cambio de nombre a Oh Wonder, Josephine y Anthony decidieron en septiembre de 2014 embarcarse en un desafío poco habitual: publicar una canción el primer día de cada mes durante un año entero. Esa disciplina, casi artesanal, no solo los obligaba a escribir y producir constantemente, sino que también les permitió construir una comunidad digital que esperaba puntualmente cada nuevo lanzamiento.

Las canciones se grababan y producían en su propio estudio casero en Londres, sin intermediarios ni grandes presupuestos. Con esa serie de singles, el dúo fue ganando visibilidad en blogs especializados y listas de reproducción en Spotify, un factor crucial en la era del streaming para artistas emergentes. Temas como “Body Gold” y “Shark” se convirtieron en virales dentro del circuito alternativo, demostrando que la propuesta tenía un alcance mucho mayor que el previsto.

El proyecto culminó el 4 de septiembre de 2015, con la publicación del álbum debut Oh Wonder, bajo el sello Island Records en el Reino Unido y Republic Records en Estados Unidos. El disco recopilaba las doce canciones publicadas mensualmente, además de dos temas inéditos. Pese a haber surgido como una idea casera, el álbum alcanzó el puesto 26 en la lista oficial de álbumes del Reino Unido, el 16 en Canadá y el 80 en el Billboard 200 estadounidense, algo inusual para un debut autoproducido.

Oh Wonder – Drive

La crítica valoró esa mezcla de minimalismo electrónico, voces en armonía y letras confesionales. Para muchos periodistas, Oh Wonder capturaba el espíritu de una generación que consumía música en streaming, en playlists íntimas y personales, más que en álbumes tradicionales. El impacto se extendió rápidamente a los escenarios, transformando lo que había sido un experimento en un fenómeno global.

De la intimidad casera a los grandes escenarios del mundo

Tras el éxito inesperado de su debut, Oh Wonder se encontraron en una nueva dimensión: ya no eran un dúo que subía canciones cada mes, sino un proyecto con respaldo discográfico y una audiencia global. A lo largo de 2016 emprendieron una gira que los llevó a más de un centenar de conciertos alrededor del mundo. Ese contacto directo con miles de personas reforzó su convicción de que podían sostener una carrera de largo aliento.

En medio de esa vorágine comenzaron a escribir las canciones que darían forma a su segundo disco. A diferencia del debut, compuesto casi íntegramente desde su estudio doméstico, esta vez viajaron y se empaparon de nuevas experiencias para ampliar su paleta sonora. Muchas de las ideas surgieron en Nueva York, ciudad que inspiró el espíritu expansivo del nuevo material.

El resultado fue Ultralife, publicado el 14 de julio de 2017 a través de Island Records y Republic Records. Al igual que en su debut, Josephine y Anthony mantuvieron control total sobre la escritura, producción y mezcla, pero esta vez buscaron un sonido más vibrante, con instrumentación ampliada y arreglos que podían sostenerse en escenarios de mayor escala.

Oh Wonder – High On Humans

Singles como “Ultralife” y “High On Humans” recibieron rotación en radios especializadas y espacios televisivos, lo que fortaleció su perfil mediático. Con este disco, Oh Wonder demostraron que podían trascender la etiqueta de fenómeno digital para convertirse en una banda de pop alternativo capaz de llenar salas de gran capacidad en distintos continentes.

Madurez creativa antes de la tormenta global

Para comienzos de 2020, Oh Wonder ya no eran el dúo revelación de internet: se habían transformado en una banda consolidada, con tres años de giras internacionales y millones de oyentes en plataformas digitales. Con esa experiencia a cuestas, Josephine y Anthony decidieron regresar a la intimidad de su propio estudio en Londres para dar forma a un nuevo capítulo.

El resultado fue No One Else Can Wear Your Crown, lanzado el 7 de febrero de 2020 a través de Island Records. A diferencia de la expansión sonora de Ultralife, este trabajo buscó recuperar la cercanía del debut, aunque con una producción más refinada y un mensaje profundamente personal. La mayor parte del disco fue escrita y producida en su casa, con Anthony a cargo de la mezcla y la colaboración puntual de Cenzo Townshend, ingeniero británico reconocido por su trabajo con Bat for Lashes, Christine and the Queens o Jungle.

Los singles que anticiparon el álbum —“Hallelujah”, “Better Now”, “I Wish I Never Met You” y “Happy”— funcionaron como una carta de presentación que ponía en primer plano temas de autoaceptación, resiliencia y celebración de la individualidad. La crítica especializada, como The Line of Best Fit, destacó esa honestidad emocional y le otorgó una valoración de 7.5/10, resaltando que el dúo había encontrado un equilibrio entre producción moderna y sinceridad lírica.

Oh Wonder – Hallelujah

Comercialmente, el álbum reafirmó su peso en el panorama pop alternativo, aunque su lanzamiento coincidió con un escenario global imprevisto: la pandemia de COVID-19. La gira mundial que debía acompañar al disco fue cancelada, obligando al dúo a frenar de golpe tras años de actividad incesante. Esa pausa forzada, lejos de apagarlos, abriría el espacio para un giro artístico y vital que definiría su siguiente etapa.

Entre la ruptura y la reconciliación: un díptico inesperado

El parón obligado por la pandemia puso a Oh Wonder frente a un espejo incómodo. Tras años de giras y trabajo constante, Josephine y Anthony se enfrentaron a tensiones personales que casi ponen fin a su relación de pareja y a la banda misma. En lugar de silenciar esa crisis, decidieron transformarla en música, dando forma a un proyecto tan personal como arriesgado.

El 8 de octubre de 2021 publicaron 22 Break a través de Island Records, un disco concebido como un retrato directo de ese momento de fractura. Desde el single “22 Break”, que apareció junto al anuncio del álbum, quedó claro que el tono era distinto: letras confesionales, atmósferas más oscuras y una producción que apostaba por distorsiones, saxofones y texturas electrónicas poco habituales en su catálogo. Críticos como Gigwise destacaron la valentía del dúo al exponer sus heridas en tiempo real, mientras que en Album of the Year el disco promedió valoraciones que rondaban los 85 puntos, señal de una recepción crítica entusiasta.

Lejos de quedarse en el dolor, ese proceso derivó en un segundo movimiento complementario. En 2022 vio la luz 22 Make, también bajo Island Records, planteado como la cara luminosa del díptico: un álbum que celebraba la reconciliación y la decisión de seguir adelante, tanto en lo personal como en lo artístico. Si 22 Break era el registro de la tormenta, 22 Make representaba el amanecer posterior.

Con este doble gesto creativo, Oh Wonder mostraron una madurez inusual en el pop contemporáneo: convertir una crisis íntima en un relato artístico honesto, sin filtrar ni disimular. Lo que pudo haber significado el final terminó siendo una reinvención que sumó capas de complejidad a su trayectoria.

Oh Wonder – True Romance

Actualidad, proyectos paralelos y un legado en construcción

Con la publicación de 22 Break y 22 Make, Oh Wonder cerraron uno de los capítulos más intensos de su carrera. El dúo no solo sobrevivió a una crisis personal y artística, sino que salió fortalecido, con una narrativa que mostró a sus seguidores que la vulnerabilidad también puede ser motor creativo.

En paralelo a la banda, Josephine Vander Gucht exploró su faceta solista bajo el seudónimo That Woman, publicando un álbum que le permitió experimentar con un registro más personal y distinto al sonido característico del dúo. Este trabajo reafirmó su versatilidad como compositora e intérprete, abriendo un nuevo capítulo en su trayectoria individual.

Además, Josephine y Anthony decidieron en 2021 abrir NOLA, una cafetería y espacio cultural en Peckham, al sur de Londres. Concebido como un lugar de encuentro creativo y comunitario, el café refleja su interés por construir algo más allá de la música: un entorno donde se crucen artistas, vecinos y amantes del café. Ese proyecto paralelo, íntimamente ligado a su barrio y a su día a día, subraya la voluntad de mantener los pies en la tierra a pesar de su éxito global.

Hoy, con más de mil millones de reproducciones acumuladas en plataformas digitales y giras que abarcan desde Europa hasta América y Asia, Oh Wonder ocupa un lugar singular dentro del pop alternativo británico. Su historia puede leerse como un viaje: desde el experimento casero de publicar una canción por mes, hasta convertirse en un dúo capaz de llenar salas en todos los continentes.

Oh Wonder – Live At The Albany

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