caroline
Desde la repetición minimalista hasta los bordes del post-rock: el origen de caroline
En medio del hervidero creativo del Londres post-Brexit, en algún punto de 2017, nació caroline, un colectivo musical difícil de clasificar, más cercano a una comunidad sonora que a una banda tradicional. El grupo fue fundado por los hermanos Jasper Llewellyn (percusión, voz) y Hugh Aynsley (violín, guitarra), junto con Mike O’Malley (cello, guitarra, voz), inicialmente con el objetivo de explorar composiciones influenciadas por el midwest emo, el folk experimental y la música minimalista repetitiva.
Su nombre, caroline, estilizado en minúsculas, no tiene un origen público específico, aunque en entrevistas han sugerido que buscaban una palabra que evocara cierta ambigüedad emocional, una mezcla entre lo íntimo y lo impersonal. Lejos de construirse desde un guion convencional, caroline fue creciendo de forma orgánica. Ensayaban durante largos períodos en un local ubicado en Haringey, al norte de Londres, donde improvisaban, grababan y descomponían ideas durante horas.
Esa lógica de jam extendida fue esencial para definir su sonido: lento, texturado, casi geológico en su formación. A lo largo de 2018 y 2019 se fueron sumando más integrantes hasta completar una formación de ocho músicos: además de los fundadores, se unieron Casper Hughes, Freya Treacy, Magdalena McLean, Alex McKenzie y Oliver Hamilton, todos con formación diversa en música clásica, electrónica o folk, lo que le dio a la banda un carácter coral.
Los primeros lanzamientos y la firma con Rough Trade
Tras varios años de tocar en espacios alternativos, iglesias, galerías y sets DIY de Londres, la banda comenzó a generar atención por su enfoque en vivo: piezas que podían durar más de 10 minutos y que rara vez se repetían de la misma forma. Su primer sencillo oficial fue «Dark blue», lanzado en octubre de 2020 bajo el sello Rough Trade Records, una elección que los conectaba con una tradición británica de independencia creativa.
Le siguió el segundo single, «Skydiving onto the library roof», en diciembre del mismo año, que fue recibido con entusiasmo por medios como The Quietus y Pitchfork, quienes destacaron su capacidad para unir paisajes post-rock a lo GY!BE con un lirismo muy británico y contenido.
Un manifiesto de comunidad, silencio y expansión
Después de años de ensayos lentos y colaborativos, caroline cristalizó su sonido en un debut homónimo que llegó el 25 de febrero de 2022 bajo el sello Rough Trade Records. El álbum, grabado durante cinco años, no buscó responder a las lógicas del mercado. Fue, más bien, la consecuencia natural de su manera de crear: pausada, comunitaria, casi ritual.
Desde el comienzo, el grupo evitó las estructuras convencionales. En lugar de una colección de canciones, «caroline» funciona como un flujo, una suerte de documental sonoro sobre el acto de hacer música en grupo. Temas como «Dark blue» y «Skydiving onto the library roof», lanzados previamente como singles, se integran aquí a un contexto mayor, cargado de tensión contenida y respiración instrumental.
Improvisación, emo, post-rock y folk: la mezcla que definió su sonido
Gran parte del material nació en sesiones semanales de improvisación en el norte de Londres, donde los ocho integrantes proponían ideas, las desarmaban y volvían a armarlas. Esa dinámica horizontal dejó su huella: las canciones avanzan sin apuro, incorporando fragmentos de folk apalache, ecos del midwest emo y texturas propias del post-rock.
La banda evitó los estribillos y apostó por la repetición como elemento estructural. En «Good morning (red)» o «Engine (eavesdropping)», por ejemplo, los motivos melódicos se estiran hasta volverse hipnóticos. La inclusión de instrumentos como el violín, el cello y la percusión de corte casi ceremonial les dio una identidad sonora inconfundible.
«caroline» fue recibido con entusiasmo por la prensa especializada. Pitchfork lo destacó como uno de los debuts del año y subrayó su forma de construir comunidad a través del sonido. Por su parte, The Quietus lo describió como un disco donde los silencios hablan tanto como las notas, y donde cada respiración parece cuidadosamente colocada.
El disco no ingresó a rankings comerciales importantes, pero eso nunca pareció importarles. Su impacto se midió de otra forma: en la conexión que lograron con un público que buscaba experiencias musicales profundas, desmarcadas del algoritmo.
Colisión de mundos y expansión sonora
El 30 de mayo de 2025, caroline lanzó su segundo álbum, «caroline 2», a través de Rough Trade Records. Este trabajo marca una evolución significativa respecto a su debut de 2022, explorando contrastes dinámicos entre lo orgánico y lo electrónico, lo crudo y lo refinado.
El proceso creativo se extendió por 18 meses, con sesiones de escritura en Margate y Essex, culminando en grabaciones en Big Jelly Studios en Ramsgate. La producción estuvo a cargo del núcleo del grupo: Jasper Llewellyn, Casper Hughes y Mike O’Malley.
El álbum se abre con «Total euphoria», una pieza que ejemplifica la fusión de ritmos disonantes y capas instrumentales que se entrelazan para crear una experiencia sonora envolvente.
Uno de los momentos destacados es «Tell me I never knew that», colaboración con la artista estadounidense Caroline Polachek. La canción surgió de una melodía que el grupo consideró afín al estilo de Polachek, quien, al ser contactada, no solo aceptó participar sino que también aportó nuevas secciones y grabó partes improvisadas durante una sesión maratónica.
La crítica especializada recibió «caroline 2» con entusiasmo. Slant Magazine lo calificó como «un álbum de colisiones: entre tiempo y espacio, pasado y presente, precisión y espontaneidad». Stereogum lo nombró «Álbum de la Semana», destacando su enfoque innovador dentro del post-rock.
Con «caroline 2», el grupo reafirma su compromiso con la exploración sonora y la colaboración artística, consolidándose como una de las voces más innovadoras de la música contemporánea.
