Everything Everything
Raíces y decisión musical
Los integrantes de Everything Everything se conocen en distintos momentos de su formación: el vocalista y guitarrista Jonathan Higgs, el bajista y tecladista Jeremy Pritchard, el batería Michael Spearman y el guitarrista original Alex Niven proceden de Northumberland, Kent y Guernsey, respectivamente. Higgs y Spearman ya habían coincidido en un instituto del norte de Inglaterra, mientras que Pritchard los encontró en la Universidad de Salford en Manchester. Al final del año 2007, los cuatro acordaron mudarse juntos a Manchester para convertir la banda en un proyecto serio.
En los primeros ensayos, el grupo exploró una mezcla de influencias que abarcaban desde la música electrónica hasta el rock progresivo y el R&B contemporáneo. Higgs afirmó que acostumbraban a bocetar ideas en laptop antes de juntarse para desarrollarlas como banda. Esta metodología situó al grupo desde su inicio en una postura de experimentación, en la que buscaban evitar los estereotipos del típico cuarteto de guitarras de Manchester.
Primeros lanzamientos y el primer destello público
Con la formación ya asentada (y tras la sustitución de Alex Niven por Alex Robertshaw en 2009) Everything Everything dio sus primeros pasos discográficos a través del sello XL Recordings: el sencillo “Suffragette Suffragette” se publicó en diciembre de 2008 como vinilo de 7″. Al año siguiente llegó “Photoshop Handsome” y luego “MY KZ, UR BF” (versión original lanzada en 2009) como adelantos del sonido que pretendían desarrollar.
La aparición de estos primeros trabajos generó interés en los medios y, en diciembre de 2009, la banda fue incluida en la lista de predicción de nuevos talentos de la BBC, Sound of 2010. Esta fue la señal de que algo más grande estaba por venir: un contrato con una discográfica mayor (Geffen Records) y la atención crítica.
En junio de 2010 publicaron el sencillo “Schoolin’” a través de Geffen, que se convirtió en su primer tema en entrar en las listas del Reino Unido, alcanzando el puesto número 152. Este avance preparó el terreno para su álbum de debut, que consolidaría su sonido en una forma más completa.
El primer golpe de ingenio pop
Tras varios meses de ensayos y maquetas en pequeños estudios de Manchester, Everything Everything comenzó a trabajar formalmente en su primer álbum con el productor David Kosten, conocido por sus colaboraciones con Bat for Lashes y Faultline. Entre 2008 y 2010, el grupo grabó en distintos espacios como RAK Studios y The Pool en Londres, además de sesiones adicionales en Bryn Derwen Studios en Gales. El resultado fue Man Alive, publicado el 27 de agosto de 2010 a través de Geffen Records.
El disco irrumpió como una de las propuestas más originales del pop británico de la década: una fusión de art-rock, electrónica y armonías vocales superpuestas que rompía con los cánones del indie tradicional. La crítica lo destacó por su ambición y su ingenio rítmico. En AllMusic, los periodistas subrayaron la habilidad del grupo para combinar melodías accesibles con estructuras complejas, mientras que medios como The Guardian lo definieron como “una muestra de pop digital nervioso e inteligente”.
El álbum debutó en el puesto 17 del UK Albums Chart, consolidando a la banda como una nueva voz dentro del panorama alternativo británico. Su ciclo de promoción estuvo marcado por varios sencillos que mostraron las distintas facetas del grupo. “MY KZ, UR BF” —lanzado nuevamente el 6 de septiembre de 2010— se convirtió en su primer éxito menor en listas, alcanzando el puesto 121 en el Reino Unido.
La recepción crítica de Man Alive fue mayoritariamente positiva. NME lo describió como “el debut más intelectualmente hiperactivo del año”, mientras que BBC Music elogió su originalidad en la escena post-indie de Manchester. El álbum fue nominado al Mercury Prize 2011, reconocimiento que confirmó su relevancia en la nueva generación de artistas británicos.
De la tensión del debut a la claridad melódica
Después del impacto inicial de Man Alive, Everything Everything se enfrentó a la difícil tarea de consolidar su propuesta sin perder la experimentación que los había distinguido. A lo largo de 2011 y 2012, el grupo se recluyó en los RAK Studios de Londres y otros espacios de grabación junto a David Kosten, quien repitió como productor. El resultado fue Arc, lanzado el 14 de enero de 2013 por RCA Victor, un sello de Sony Music que ofrecía mayor estructura sin imponer condicionamientos creativos.
En contraste con la densidad y los quiebres rítmicos de su primer disco, Arc mostró una inclinación hacia melodías más nítidas y emocionales. Las letras de Jonathan Higgs reflejaban un tono más confesional, en el que el caos digital y la ironía del debut daban paso a un examen introspectivo de la ansiedad contemporánea. El primer adelanto, “Cough Cough” , marcó el tono de esta nueva etapa con una percusión entrecortada y un estribillo urgente que se volvió característico de su repertorio. Alcanzó el puesto 37 en el UK Singles Chart, convirtiéndose en su primer verdadero éxito comercial.
Otros sencillos como “Kemosabe”, “Duet” y “Don’t Try” consolidaron la presencia del álbum en radio británica, mientras la banda se embarcaba en una extensa gira europea y australiana. Durante este período, Higgs incorporó proyecciones audiovisuales propias en los conciertos, ampliando el componente visual y conceptual del grupo.
Hacia fines de 2013, Everything Everything ya no era solo una curiosidad crítica sino una de las bandas más respetadas del pop alternativo británico. Su desafío siguiente sería reinventarse nuevamente para no repetirse, en un momento en que la presión de las expectativas y los cambios en la industria obligaban a decidir si seguirían siendo una banda de culto o aspirarían a un discurso mayor.
Un salto hacia la intensidad y el comentario social
Tras el éxito crítico y comercial de Arc, Everything Everything decidió abordar su tercer álbum con un enfoque más expansivo, tanto en lo sonoro como en lo temático. Durante 2014, la banda comenzó a componer nuevo material influenciada por los acontecimientos políticos y mediáticos del momento: los conflictos en Oriente Medio, los atentados terroristas y la creciente polarización en la prensa británica. Esa tensión se canalizó en un sonido más agresivo, que fusionaba la precisión técnica del grupo con una energía casi frenética.
El resultado fue Get to Heaven, publicado el 22 de junio de 2015 por RCA Records y producido por Stuart Price, reconocido por su trabajo con The Killers, Pet Shop Boys y Madonna. Price aportó una visión más estructurada, potenciando el componente rítmico y la inmediatez melódica sin diluir la complejidad del grupo. Las sesiones se realizaron principalmente en RAK Studios de Londres y en Assault & Battery bajo la supervisión del propio Jonathan Higgs y Jeremy Pritchard, quienes se involucraron activamente en los arreglos.
El álbum debutó en el puesto 7 del UK Albums Chart, convirtiéndose en su segundo Top 10 consecutivo. Los sencillos “Distant Past”, “Regret” y “No Reptiles” marcaron un equilibrio perfecto entre el comentario sociopolítico y el pop alternativo de gran alcance.
En la crítica especializada, Get to Heaven fue recibido como su obra más completa hasta ese momento. Pitchfork destacó su habilidad para convertir el caos informativo y la saturación digital en arte pop de alta precisión, mientras The Guardian lo calificó con cuatro estrellas, celebrando su capacidad para “convertir la paranoia contemporánea en melodías luminosas”.
Entre la euforia y la incertidumbre
Con el reconocimiento de Get to Heaven aún fresco, Everything Everything atravesó un periodo de reflexión. El ciclo de giras intensas había dejado al grupo exhausto, y la saturación informativa que inspiró aquel disco empezaba a tomar un tono más personal. En 2016 comenzaron a escribir nuevas canciones, esta vez centradas en la ansiedad, la alienación digital y la fragilidad emocional. El resultado sería A Fever Dream, publicado el 18 de agosto de 2017 por RCA Records y nuevamente producido por James Ford, quien había trabajado con Arctic Monkeys y Foals.
Grabado entre RAK Studios y Angelic Studios, el álbum representó un cambio en el equilibrio sonoro de la banda: menos frenético y más atmosférico, con sintetizadores envolventes y una paleta emocional más introspectiva. El propio Jonathan Higgs describió el proceso como “una reacción a la sobrecarga del mundo exterior, un intento de encontrar silencio dentro del ruido”.
El disco debutó en el puesto 5 del UK Albums Chart y recibió elogios generalizados. The Independent lo calificó de “hermosamente inquietante”, mientras que NME celebró su madurez y la claridad de su producción. En AllMusic, los críticos destacaron cómo el grupo había encontrado un punto medio entre la experimentación y la emoción directa, conservando su capacidad de riesgo sin recurrir a la saturación de ideas.
A Fever Dream fue nominado al Mercury Prize 2018, su segunda nominación tras Man Alive, consolidando al cuarteto como uno de los proyectos más respetados de la escena británica contemporánea. En esa etapa, Everything Everything logró equilibrar el intelecto y la emoción, el diseño y la intuición, alcanzando una madurez artística que los situó definitivamente en la primera línea del art-pop europeo.
Explorando la mente y el ‘yo dividido’
Grabado en el estudio Rakel Recording de North London, el quinto álbum de Everything Everything marcó una nueva fase de introspección y depuración sonora. Producido por John Congleton —conocido por su trabajo junto a St. Vincent y The War on Drugs—, Re-Animator exploró temas ligados a la psicología y la percepción humana, influido en parte por el interés del cantante Jonathan Higgs en la teoría del “yo dividido” desarrollada por Julian Jaynes.
El grupo buscó un enfoque más orgánico tras la complejidad electrónica de sus discos anteriores. Durante la grabación, priorizaron las tomas en vivo y la espontaneidad, intentando capturar lo que Higgs describió como “una comunicación más humana, menos procesada”. Esa búsqueda se refleja en canciones como “In Birdsong”, que combina capas ambientales con un tono casi litúrgico, o “Arch Enemy”, donde el tema de la autoconciencia se transforma en un mantra hipnótico.
Re-Animator fue lanzado el 11 de septiembre de 2020 a través de Infinity Industries y AWAL, en plena pandemia, lo que afectó su promoción en vivo. Sin embargo, recibió críticas favorables por su madurez artística y su giro hacia lo emocional. Medios como NME y The Independent destacaron su equilibrio entre vulnerabilidad y experimentación, considerándolo una de las obras más coherentes del grupo.
El arte visual del disco, diseñado por el propio Higgs, reforzó esa introspección: una figura humana en descomposición simbólica, que sugiere la reconstrucción del yo. Con «Re-Animator», Everything Everything consolidó una etapa más contemplativa y humana, sin renunciar a su ADN intelectual ni a su visión sonora singular.
Explorando la inteligencia artificial
Dos años después de Re-Animator, Everything Everything profundizó su diálogo entre tecnología y emoción con el lanzamiento de Raw Data Feel, editado el 20 de mayo de 2022 a través de Infinity Industries y AWAL. Este álbum llevó su experimentación conceptual a un nuevo nivel al incorporar la inteligencia artificial como herramienta creativa: el grupo alimentó un algoritmo con textos tan dispares como el Antiguo Testamento, las obras completas de William Blake, reglas de foros de Reddit y manuales de seguridad de Fortune 500, para generar material lírico y visual que luego Jonathan Higgs adaptó y reorganizó en las canciones.
Producido por Alex Robertshaw y Tom Fuller, «Raw Data Feel» se grabó entre Manchester y Londres, con una intención clara de recuperar el dinamismo de sus primeras etapas. Las bases rítmicas de Michael Spearman y las líneas de bajo de Jeremy Pritchard dan al disco una estructura más bailable, mientras la producción introduce una paleta digital que dialoga con el contenido generado por la IA.
La crítica recibió el álbum con entusiasmo por su audacia conceptual y su equilibrio entre lo cerebral y lo emocional. Clash Magazine lo definió como “una visión brillante de la alienación moderna”, mientras que The Guardian subrayó su capacidad para hacer convivir el caos algorítmico con la sensibilidad humana.
El arte de portada, diseñado por la banda junto a sistemas de inteligencia artificial, complementa el concepto central del proyecto: la convergencia entre lo humano y lo sintético. Con Raw Data Feel, Everything Everything reafirmó su lugar como una de las bandas británicas más innovadoras de su generación, capaces de traducir la ansiedad digital del siglo XXI en un lenguaje estéticamente cautivador.
Un mundo construido desde las alturas
En marzo de 2024, Everything Everything presentó Mountainhead, un álbum conceptual editado nuevamente por Infinity Industries y AWAL, que consolidó la independencia creativa del grupo. La banda construyó el disco en torno a una idea distópica ideada por Jonathan Higgs: una sociedad que edifica sin descanso una montaña artificial para escapar de las ruinas de la Tierra, un relato que funciona como metáfora de la desigualdad y la obsesión humana por el progreso sin propósito.
La grabación se desarrolló en Manchester bajo la producción nuevamente de Alex Robertshaw y Tom Fuller. Musicalmente, Mountainhead representa una síntesis entre el pop electrónico y la complejidad rítmica de sus primeros años. Canciones como “Cold Reactor”, “The End of the Contender” y “Canary” presentan un equilibrio entre la energía inmediata de los sintetizadores y la tensión emocional de las letras, que abordan temas de alienación, consumo y aislamiento digital.
En términos de recepción, el disco fue celebrado por su cohesión temática y su ambición conceptual. The Guardian lo destacó como “una expansión imaginativa del pop de laboratorio que Everything Everything lleva perfeccionando desde su debut”, mientras que Clash lo describió como “una alegoría brillante de la sociedad contemporánea envuelta en un manto de melodías futuristas”.
Mountainhead reafirmó el papel del grupo como una de las propuestas más intelectualmente inquietas del panorama británico. En plena madurez creativa, Everything Everything logró unir ciencia ficción, crítica social y sensibilidad pop en un álbum que suena tan cerebral como visceral, cerrando —por ahora— uno de los recorridos más consistentes e innovadores de la música alternativa del Reino Unido.
