Sorry
Orígenes en North London y primeros experimentos
La historia de Sorry comienza en North London, cuando los amigos de toda la vida Asha Lorenz y Louis O’Bryen decidieron transformar sus inquietudes musicales en un proyecto conjunto. Ambos se conocieron en el colegio, compartieron gustos y finalmente se lanzaron a experimentar con estructuras sonoras poco convencionales. Pronto incorporaron a su círculo al batería Lincoln Barrett y al bajista Campbell Baum, conformando la base de lo que sería la banda.
Durante este período, la banda adoptó el nombre interino de Fish antes de convertirse en Sorry, lo que les permitió operar con libertad creativa en escenas alternativas de Londres.
La energía inicial de la banda se nutrió de una mezcla de guitarras, electrónica, beatmaking y una actitud DIY que rechazaba la pulidez excesiva.
Mixtapes, singles y la firma con Domino
En noviembre de 2017 la banda publicó la colección Home Demo/ns Vol I (autoeditada) que recogía canciones grabadas en casa, improvisaciones, fragmentos y obstáculos sonoros. Este lanzamiento ofreció un vistazo temprano a su paleta sonora: lo-fi, colage sonora, y una mezcla de grunge, electrónica y pop.
Durante ese 2017, ya habían lanzado singles tempranos que llamaron la atención de la escena. Por ejemplo, la revista DIY mencionó los cortes “Drag King” y “Prickz” como parte de sus primeros movimientos. Al poco tiempo firmaron con el sello independiente Domino Recording Company, lo que marcó su paso hacia una mayor visibilidad sin abandonar su espíritu experimental.
Ya en marzo de 2018 publicaron Home Demo/ns Vol II bajo Domino, un artefacto visual-mixtape que consolidó su reputación como banda de vanguardia dentro de la nueva escena londinense. Ese periodo también incluyó los primeros lanzamientos de 7″ y singles dictados por el sello, como “Wished”, “Lies”, “2 Down 2 Dance” y “Showgirl”.
La prensa especializada los situaba ya como “uno de los grupos de guitarra más inventivos del Reino Unido” gracias a ese enfoque híbrido y su capacidad para reconfigurar géneros clásicos.
El salto al frente
Tras varios años de mixtapes y lanzamientos experimentales, Sorry dio un paso decisivo el 27 de marzo de 2020 con la publicación de su primer álbum de estudio, 925, bajo el sello Domino Recording Company. El disco fue producido por James Dring, reconocido por su trabajo con Gorillaz, Jamie T y Blur, lo que ayudó a canalizar la energía dispersa de los primeros años del grupo en una obra más cohesionada, sin perder su identidad fragmentaria.
El álbum reúne varios de los singles que habían marcado la antesala de su lanzamiento: “Starstruck” , “Right Round the Clock” , “More”, “Snakes” y “As the Sun Sets”. Estas canciones ofrecían una visión caleidoscópica de la banda, alternando entre la ironía pop, la crudeza guitarrera y las atmósferas densas construidas desde la producción doméstica que caracterizaba a Asha Lorenz y Louis O’Bryen.
Musicalmente, 925 funciona como una suerte de collage contemporáneo del Londres post-millennial. Las letras exploran la ansiedad, el humor negro y las relaciones distorsionadas de una generación criada entre pantallas y precariedad. Los arreglos juegan con influencias que van del trip-hop y el grunge a la electrónica experimental, todo envuelto en un espíritu deliberadamente imperfecto.
La crítica recibió 925 con entusiasmo. El portal Pitchfork elogió su “peculiar sentido del humor y su enfoque anti-perfeccionista”, mientras que Clash lo describió como “uno de los debuts más intrigantes del indie británico reciente”. En Metacritic, el álbum alcanzó un promedio de 79/100, consolidando a Sorry como una de las propuestas más singulares surgidas de la escena londinense.
925 representó una carta de presentación que revelaba una madurez artística sorprendente. En plena pandemia, el disco adquirió un carácter íntimo y atemporal: un retrato sonoro del aislamiento y la observación urbana.
La búsqueda de otro lugar
Tras el reconocimiento de 925, Asha Lorenz y Louis O’Bryen enfrentaron la pandemia escribiendo de forma introspectiva, buscando un sonido más cálido y orgánico. De esa etapa de encierro y redescubrimiento surgió Anywhere But Here, su segundo álbum de estudio, publicado el 7 de octubre de 2022 por Domino Recording Company.
Producido junto a Ali Chant (colaborador de Aldous Harding y PJ Harvey), el disco representó un cambio de atmósfera: menos collage digital, más texturas analógicas. Las guitarras limpias, el piano y los arreglos de cuerdas reemplazaron las bases electrónicas y el caos post-punk de su debut. Lorenz describió el proceso como “una forma de exorcizar la confusión emocional de la adultez temprana”, mientras que O’Bryen lo definió como “el intento de hacer un disco sobre la vida cotidiana sin perder rareza”.
El álbum se adelantó con varios singles que marcaron esa transformación: “Let the Lights On”, editado el 12 de septiembre de 2022, capturó un aire de melancolía melódica que recordaba al indie de los 2000, mientras que “Key to the City” y “There’s So Many People That Want to Be Loved” mostraron un costado más confesional.
«Anywhere But Here» recibió elogios generalizados de la prensa británica. NME lo calificó como “una evolución conmovedora y perfectamente imperfecta”, mientras que The Guardian destacó su “honestidad emocional y su calidez cinematográfica”. En AllMusic, Heather Phares escribió que el dúo “logró transformar la ansiedad urbana de su debut en un retrato más maduro y humano de la alienación moderna”.
Durante 2023, la banda llevó el disco a escenarios europeos y norteamericanos, acompañada por Lincoln Barrett, Campbell Baum y Marco Pini, completando una formación estable que reforzó su identidad como colectivo musical más que como dúo.
Máscaras y espejos
Llegamos a la etapa más reciente y arriesgada de Sorry con su tercer álbum de estudio, COSPLAY, que se publicó el 7 de noviembre de 2025 vía Domino Recording Company.
En este nuevo capítulo la banda abandona parte de la estructura más reconocible de sus trabajos anteriores y adopta una lógica de collage musical, donde la identidad se desdibuja, se traviste y se reinventa.
El álbum arrancó con el single “Echoes”, estrenado como adelanto del proyecto. Le siguieron otros cortes como “Jetplane”, “Waxwing” y “JIVE”, todos ellos parte del repertorio del disco. En la composición participan los miembros Asha Lorenz y Louis O’Bryen, que además de escribir co-produjeron junto a colaboradores como Dan Carey (en “JIVE”).
Musicalmente, COSPLAY se adentra en lo post-punk, lo art-pop, lo experimental: canciones como “Waxwing” reinterpretan los clichés de lo synth-pop y los riffs de guitarras se tiñen de ironía y extrañeza.
La crítica acogió favorablemente el álbum: en Metacritic obtuvo una valoración promedio de 80/100. Los medios lo señalaron como “el álbum más completo hasta la fecha” de la banda, donde su mezcla de lo experimental y lo melódico alcanza un nuevo nivel.
En su contenido textual, COSPLAY explora la idea de la performance y de la identidad como construcción: ¿qué queda cuando imitamos, cuando vestimos máscaras, cuando estamos en un escenario que quizá ya no es real?.
Con este álbum, Sorry no solo afianza su posición dentro de la escena británica contemporánea, sino que también redefine sus propios límites: ya no se trata únicamente de mezclar géneros o de sorprender, sino de confrontar lo que una banda puede ser cuando la forma se convierte en asunto tanto como la sustancia. COSPLAY demuestra que la banda se propone no solo evolucionar, sino reinventarse.
