Entrevista a caroline
Una octeto emocional que reinterpreta la estructura musical contemporánea desde Londres
Formada en Londres en 2017 por Jasper Llewellyn, Mike O’Malley y Casper Hughes, la banda caroline ha crecido hasta consolidar un colectivo de ocho miembros en el que cada voz, instrumento y decisión fluye en un diálogo democrático e intuitivo. Su proceso creativo nace de improvisaciones semanales, transformadas en composiciones que rechazan las estructuras convencionales.
Su álbum debut Caroline (2022) fue recibido como una experiencia sonora más que como una colección de canciones: piezas meditativas, lentes sobre su propia lógica rítmica, largas repeticiones y amplios espacios emocionales. Pero no fue hasta Caroline 2 que alcanzaron reconocimiento amplio: un trabajo audaz que integra elementos de pop, electrónica y producción digital, manteniendo su sensibilidad post-rock y folk íntimo. El álbum obtuvo reseñas unánimemente favorables, con Metacritic señalando puntuaciones de entre 86 y 87/100. Críticas como las de Pitchfork, NME o The Skinny destacan su madurez compositiva, mezcla de experimentación y accesibilidad emocional.
Creado durante casi dos años entre 2023 y 2025, Caroline 2 fue grabado principalmente en Big Jelly Studios (Ramsgate), producido por miembros del grupo (Casper Hughes, Jasper Llewellyn, Mike O’Malley) y concluyó con colaboraciones como la de Caroline Polachek en “Tell Me I Never Knew That”.
En ese marco, Mike O’Malley —uno de los fundadores y corazón creativo del grupo— respondió en exclusiva para Radio Britannia nuestras preguntas. A continuación, compartimos la entrevista completa:
Más que estructuras: un lenguaje musical compartido
– Desde sus primeros lanzamientos quedó claro que caroline no sigue estructuras tradicionales. ¿Qué los llevó a trabajar con una lógica tan libre, casi orgánica, en sus composiciones? ¿Fue una decisión deliberada desde el comienzo o surgió naturalmente a medida que el grupo se consolidaba?
«Creo que empezó por las limitaciones que teníamos como grupo en cuanto a cómo estábamos acostumbrados a escribir canciones… o directamente por la falta de experiencia componiendo. Pero creo que nos dimos cuenta bastante rápido, mientras escribíamos lo que después serían las canciones del primer disco, de que podíamos tocar algo de forma repetitiva durante varios minutos y que eso ya se sentía suficiente. Con el tiempo empezamos a estirar esas ideas e incluir más ‘eventos’ dentro de las canciones, y probablemente surgieron ‘reglas’, aunque de forma subconsciente. Ahora tenemos un lenguaje musical compartido que es el resultado de muchos años de tocar y escribir juntos.»
Un debut construido con el tiempo y sin mapa previo
– Su álbum debut se sentía más como una experiencia que como una colección de canciones. ¿Cómo recuerdan el proceso de grabación y construcción de ese disco? ¿Hubo un momento en que se dieron cuenta de que estaban haciendo algo diferente a un típico álbum de banda de guitarras?
«Qué bueno eso, gracias. La verdad es que se armó a lo largo de varios años, así que no recuerdo muchos de los momentos en detalle. Grabamos las bases de ‘Dark Blue’ y ‘Good Morning’ con una grabadora Zoom de campo y dos entradas adicionales. Solo un año después decidimos sobregrabar cosas para que sonaran más ‘grandes’. Luego, uno o dos años después, grabamos cuatro canciones juntos en el Total Refreshment Centre en el norte de Londres, lo cual sí fue una experiencia más específica y memorable, porque ocurrió en el transcurso de cuatro días. Para ese momento ya estábamos siguiendo nuestros instintos sobre cómo debían evolucionar las canciones y cómo se relacionaban con la música de guitarras. No es que habláramos de hacer algo en contraste con eso, pero seguramente había un impulso subconsciente de ver hasta dónde podíamos empujar la forma.»
La tensión entre la escucha profunda y la lógica del algoritmo
– En un momento en que todo parece definido por algoritmos y playlists, ustedes proponen estructuras extensas, cambios de tempo inesperados y silencios prolongados. ¿Cómo manejan la tensión entre su lenguaje musical y los sistemas de escucha actuales?
«Probablemente requiere un tipo particular de experiencia de escucha, especialmente el primer disco. Tal vez los conciertos sean una forma más clásica de concentrarse simplemente en escuchar sin que el resto del mundo se meta en la experiencia musical (aunque eso no es necesariamente algo bueno o malo). ‘caroline 2’, en cambio, tiene un enfoque más ‘maximalista’: hay menos sensación de silencio o de espacios vacíos, y las canciones son mucho más cortas de lo que la gente había llegado a esperar de nosotros. Así que tal vez sea una experiencia más accesible para algunos.»
‘caroline 2’: evolución, expansión y nuevas formas
– ‘caroline 2’ conserva muchas cualidades de su debut, pero también revela nuevas capas y un enfoque melódico más abierto. ¿Cómo describirían ustedes este nuevo trabajo? ¿Sintieron la necesidad de explorar otro territorio sonoro, o fue una evolución natural?
«Probablemente ambas cosas. Había una necesidad de sentir que teníamos que empujarnos a llevar ciertos aspectos que nos interesaban mucho más lejos. Pero creo que eso surge naturalmente después de tocar durante años las canciones que ya habías escrito. Las ideas musicales empezaron a presentarse solas a medida que tocábamos esos temas, y en cuanto comenzamos a trabajar en lo que esperábamos que se convirtiera en ‘caroline 2’, los temas y las ideas se volvieron algo compartido muy rápidamente.»
Componer escenas en lugar de canciones
– Algunas de las canciones nuevas se sienten casi como paisajes, con capas que se despliegan lentamente. ¿Cómo piensan la noción de tempo en su música? ¿Es algo que discuten conscientemente como grupo?
«Siento que cada cosa que escribimos tiene que ser como una ‘escena’. No sé por qué, pero parece necesario para que tenga un propósito. El tempo en sí mismo es algo bastante fluido en la mayoría de nuestras canciones. Es raro que toquemos algo con un tempo fácilmente contable. Aunque la canción ‘Tell Me I Never Knew That’ surgió de una forma que nos llevó a querer que sí tuviera un tempo definido. ¡Incluso la grabamos con metrónomo!»
Influencias fuera del radar
– ¿Qué músicos, movimientos o incluso referencias no musicales han influido más en su exploración sonora, ya sea desde lo conceptual o lo emocional?
«Creo que las oleadas del movimiento de libre improvisación nos influyeron mucho. En Londres somos muy afortunados porque muchos de los grandes improvisadores de los años 70 en adelante siguen tocando regularmente acá. Algunos de estos músicos están en sus 80 y siguen tocando todo el tiempo. Es realmente inspirador presenciar eso.»
Un vínculo personal con Buenos Aires
– ¿Conocen la escena experimental o alternativa en América Latina? ¿Alguna vez tuvieron contacto o interés por tocar en esta parte del mundo?
«No conozco mucho de música experimental en América Latina, pero soy muy fan de Juana Molina. La vi tocar en el C.C. Konex de Buenos Aires el año pasado y fue increíble. También vi a alguien llamada Luciana Rizzo hace poco y también fue increíble. Así que, para responder tu pregunta: sí, he tenido contacto personal en el sentido de que estuve en Buenos Aires varias veces, porque mi pareja es de allá. ¡¡Me encanta!! Pero no he visitado otros países de América Latina. Es un verdadero sueño para mí llevar a caroline a Latinoamérica, ¡y especialmente a Buenos Aires!».
Escuchar distinto en tiempos apurados
Hablar con caroline no es muy distinto de escuchar su música: todo se despliega con calma, sin urgencias ni respuestas prefabricadas. A lo largo de esta entrevista, queda claro que su identidad no se construye por oposición a la industria ni por rebeldía estética, sino desde la exploración paciente de un lenguaje propio. Un lenguaje que surgió casi por accidente —de limitaciones y aprendizajes compartidos— pero que hoy respira como un cuerpo vivo.
En tiempos dominados por algoritmos, repeticiones vacías y la obsesión por la inmediatez, el grupo propone otra forma de estar en el mundo: escribir canciones como si fueran escenas, tratar el tempo como algo fluido, y confiar en la intuición como motor creativo. “caroline 2” no rompe con su debut: lo expande, lo repiensa, lo vuelve más físico y más melódico sin perder la complejidad emocional que los define.
A lo largo de la charla, mencionan sin énfasis que algunas canciones ahora tienen tempo medible, que incluso grabaron con metrónomo. Parece un detalle mínimo, pero encierra algo mayor: caroline ya no necesita escapar de las formas para ser libres. La libertad ahora está en elegir qué conservar y qué transformar.
Y si algo deja esta entrevista es la sensación de que esa transformación apenas empieza. O mejor dicho, de que nunca se detuvo.
