Echobelly

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De los pubs londinenses al Britpop

En 1992 la vocalista Sonya Madan, nacida en Delhi, conoció en un pub londinense al guitarrista sueco Glenn Johansson y le expresó su deseo de cantar en una banda. Ambos reunieron al bajista Alex Keyser y al batería Andy Henderson (exintegrante de PJ Harvey), formando así las bases de Echobelly.

A finales de 1993 lanzaron en el sello independiente Pandemonium el EP “Bellyache”, con canciones compuestas por Madan y Johansson. La acogida fue tan favorable que la banda firmó con el sello Rhythm King (subsidiario de Epic Records), lo que les permitió grabar su primer single oficial en junio de 1994: “I Can’t Imagine the World Without Me”.

EGO al descubierto: «Everyone’s Got One»

El debut de Echobelly se concretó con el álbum “Everyone’s Got One” en octubre de 1994. El título, acrónimo de EGO, reflejaba la confianza de la banda: según Pitchfork, Sonya aprovechó el rock de guitarras” moldeándolo con su personalidad audaz. El disco escaló hasta el puesto nº 8 en el UK Albums Chart, impulsado por el éxito del tema “Insomniac”, incluido en la banda sonora de la película Dos tontos muy tontos.

Críticos como Ned Raggett de AllMusic destacaron la energía britpop del single “I Can’t Imagine the World Without Me”, considerándolo un mini-épico de la escena por sus trompetas, cuerdas y gancho irresistible. En general el álbum mantiene un ritmo frenético salvo en algunos interludios, y abre espacio para momentos más sensibles como en “Insomniac”. Desde sus primeros discos la banda fue comparada con Blondie o The Smiths, e incluso logró captar la admiración de Morrissey.

Britpop en ascenso: «On» duplica expectativas

En 1995 Echobelly volvió al estudio con el productor Sean Slade y Paul Q. Kolderie, creadores de discos de Hole y Radiohead, para grabar el segundo álbum “On”, lanzado en septiembre de 1995. Este disco recibió una respuesta crítica aún mejor y alcanzó el puesto nº 4 en las listas del Reino Unido, marcando su mayor éxito comercial.

De On surgieron tres singles top 40 (dos de ellos en el top 20), incluidos los pegadizos temas “Great Things”, “King of the Kerb” y “Dark Therapy”. La voz de Madan exploró letras más comprometidas en canciones como “King of the Kerb”, mientras la banda mostró guitarras filosas y poderosas que, según la crítica, doblaron el alcance del sonido britpop de Echobelly.

Los medios celebraron el sello propio de la banda: AllMusic resumió que On mezcla ritmos incesantes con destellos sentimentales (por ejemplo en “Insomniac”), capturando la “confianza desenfrenada” del Britpop.

Echobelly – King Of The Kerb

Tormenta interna: «Lustra» y el ocaso del Britpop

Después del éxito de On, Echobelly enfrentó dificultades personales y legales entre 1995 y 1996. Madan superó un grave problema de tiroides durante la gira mundial, y el bajista original Keyser abandonó la banda por diferencias internas. Además rompieron con Rhythm King y firmaron con otro sello.

Con James Harris como nuevo bajista grabaron el tercer álbum “Lustra”, publicado en noviembre de 1997. Este disco, producido por Gil Norton, intentó mantener el estandarte britpop pero no logró reproducir los éxitos anteriores. La caída del Britpop coincidió con la publicación de Lustra, que pasó más desapercibida y se situó lejos de los primeros puestos. Poco después de su lanzamiento la guitarrista Debbie Smith (ex-Curve) dejó el grupo, marcando el fin de la formación clásica.

Autoproducción y autonomía: «People Are Expensive»

Tras un período de casi cuatro años de inactividad, Sonya Madan y Glenn Johansson resurgieron en 2001 liderando la creación de su propio sello, Fry Up Records. Con este sello autoprodujeron el cuarto álbum “People Are Expensive” (2001), producido por Ben Hillier, quien había trabajado con Blur y otros artistas.

El disco profundizó en matices más íntimos y eclécticos, reflejando los vaivenes emocionales de la época. De él se extrajeron dos sencillos: “Tell Me Why” y “Kali Yuga” (una versión remezclada de la canción del álbum). Aunque no alcanzó los primeros puestos, People Are Expensive consolidó la independencia creativa de Echobelly: la banda mostraba un sonido menos comercial pero fiel a su identidad, sin presiones discográficas externas.

Últimas reverberaciones: «Gravity Pulls» cierra un ciclo

En 2004 Echobelly publicó su quinto álbum, “Gravity Pulls” (también en Fry Up), producido por Ian Grimble. Este trabajo continuó la línea experimental e introspectiva del anterior, con arreglos de espíritu reflexivo.

A pesar de la calidad del material, Gravity Pulls pasó de puntillas por las listas y se convirtió en el último disco de estudio de la banda en esa etapa. Con su publicación, Echobelly entró en un prolongado paréntesis creativo, al haber agotado su ciclo Britpop y sin la presión de un gran sello.

Calma y pausa: Calm of Zero, el renacer acústico

En medio del silencio discográfico, Madan y Johansson mantuvieron viva la música en privado y reaparecieron el 9 de julio de 2009 en un concierto acústico en Manchester. Allí repasaron clásicos de Echobelly y presentaron nuevos temas, adelantando un cambio de rumbo.

Este proyecto paralelo se concretó bajo el nombre Calm of Zero, con un estilo folk rock íntimo. Durante 2011 y 2012 lanzaron dos EPs acústicos (“Acoustic Sessions 1” y “Acoustic Sessions 2”) que redescubrieron sus canciones en clave más desnuda. Calm of Zero sirvió como laboratorio creativo y preludio de un regreso definitivo bajo el nombre original de la banda.

Alquimia británica: «Anarchy and Alchemy» y su retorno

Después de más de diez años sin nuevos álbumes (solo algunos shows nostálgicos y el proyecto paralelo), Echobelly regresó por la puerta grande. En octubre de 2015 protagonizaron un concierto sold-out en la sala Scala de Londres, impulsando el entusiasmo britpop.

En mayo de 2017 estrenaron su sexto disco, “Anarchy and Alchemy”, financiado parcialmente por una campaña crowdfunding. El álbum reúne su sonido clásico con experimentos frescos: abre con el single “Hey, Hey, Hey”, que exhibe “riffs hipnóticos de blues-rock” de Johansson y la voz seductora de Madan con un toque primitivo.

En temas como “Firefly” añaden pasajes atmosféricos y ritmos marcados, con influencias casi orientales en la melodía que evidencian la madurez vocal de Madan y nuevas sonoridades en la guitarra. El tema que da título al disco, “Anarchy and Alchemy”, incluso incorpora contrabajo y bases de clara inspiración jazzística, mientras Madan aporta un aura de “ansiedad” moderna en el coro.

Echobelly – Hey Hey Hey

Los críticos coincidieron en elogiar la refrescante mezcla de energía y sofisticación del disco; según Drowned in Sound, refleja a “una banda que lo ha vivido todo (…) volviendo más sofisticada y consumada en sus propios términos”.

En los años recientes Echobelly ha seguido activa sobre los escenarios británicos y, en diciembre de 2018, publicó un disco recopilatorio de rarezas titulado “Black Heart Lullabies”. Así culmina hasta hoy la trayectoria de una banda que, desde su génesis en un pub de Londres, dejó una huella imborrable en la historia del rock alternativo británico.

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