Entrevista a Lime Garden

El vértigo emocional de una nueva etapa
En medio de una escena británica que no deja de reinventarse, Lime Garden se posiciona como una de las propuestas más frescas, inquietas y emocionalmente filosas de su generación. Formadas entre Guildford y Brighton a fines de la década pasada, el cuarteto encontró rápidamente una identidad propia dentro del indie contemporáneo, combinando nervio post-punk, sensibilidad pop y una estética desprejuiciada que ellas mismas definieron como “wonk pop”.
Tras un debut celebrado como One More Thing (2024), que dejó en claro su potencial para construir canciones inmediatas pero llenas de matices, la banda regresa en 2026 con su segundo álbum, Maybe Not Tonight, un trabajo que marca un salto tanto conceptual como sonoro dentro de su discografía. Publicado el 10 de abril a través de So Young Records, el disco fue producido por Charlie Andrew (Wolf Alice, alt-J) y amplía su universo musical con una ambición más cinematográfica y emocional.
Concebido como el relato completo de una noche, el álbum recorre ese arco que va desde la euforia inicial hasta el descenso hacia la introspección, el caos y la incomodidad personal. A lo largo de sus diez canciones, Lime Garden explora temas como la autoestima, el duelo, los excesos y las contradicciones de la adultez temprana, en un equilibrio constante entre la pista de baile y el autoanálisis.
En el marco del lanzamiento de Maybe Not Tonight, Chloe Howard, vocalista del grupo, conversa en exclusiva con Radio Britannia sobre el proceso detrás del álbum, las tensiones entre imagen y autenticidad, el peso de crecer dentro de la industria indie actual y la necesidad —casi urgente— de convertir las crisis personales en canciones.
Un álbum nacido entre noches largas y estudio
– Su nuevo álbum ‘Maybe Not Tonight‘ tiene un concepto muy claro, casi cinematográfico, siguiendo el recorrido de una noche. ¿En qué momento decidieron que este disco necesitaba una narrativa tan definida?
«El concepto del disco surgió de manera bastante natural. En ese momento estábamos saliendo mucho de fiesta mientras lo escribíamos, así que la historia se fue desarrollando casi sola y se reproducía frente a nosotros mientras trabajábamos en el estudio. Podría decirse que fue un álbum conceptual accidental.»
– En comparación con ‘One More Thing‘, ¿sintieron la necesidad de construir algo más cohesivo, más cercano a la idea tradicional de “álbum”?
«Totalmente. Esa frase que dice que tenés toda una vida para hacer tu primer disco y seis meses para hacer el siguiente es muy cierta. Pero en nuestro caso jugó a favor. Escribir el álbum en un período más corto e intenso nos llevó al límite en cuanto a composición y realmente sentimos que estábamos contando una historia, en lugar de simplemente reunir nuestras mejores canciones.»
El pulso emocional de Maybe Not Tonight
– El disco parece moverse entre la euforia y los bajones emocionales. ¿Qué tan autobiográfico es ese recorrido? ¿Hay experiencias reales detrás de esa narrativa nocturna?
«Definitivamente las hay. Todos estábamos atravesando momentos bastante turbulentos cuando empezamos a escribir este segundo disco. La mayoría de las letras que escribo salen directamente de mi mundo interior y de cómo percibo las situaciones. Además, siempre fui una persona bastante cambiante, así que esos altibajos del álbum reflejan bastante bien cómo funciona mi cabeza.»
– Trabajaron en este nuevo disco con Charlie Andrew como productor. ¿Qué los llevó a elegirlo y qué creen que aportó al sonido y la identidad de ‘Maybe Not Tonight‘?
«Siempre fuimos muy fans del trabajo de Charlie con Alt-J. La forma en que combinan guitarras con indie rock de una manera tan particular es algo a lo que siempre aspiramos. Hicimos una primera sesión de composición con él para ver si había química y enseguida supimos que era el indicado. Creyó en las canciones y tenía una forma muy especial de devolverte a las emociones originales del proceso de escritura durante las tomas de grabación. Estoy muy agradecido de que en este disco mi voz suene exactamente como siempre quise, y creo que eso se lo debemos a Charlie.»
Etiquetas, sonido y evolución
– Musicalmente han definido su sonido como “wonk pop”, pero el nuevo material se siente más pulido y directo. ¿Creen que están refinando ese concepto o alejándose de él?
«Sinceramente no recuerdo haber dicho eso alguna vez, pero me gusta (risas). Creo que podemos ser lo que el oyente quiera que seamos. Para algunos somos indie rock, para otros wonk pop, para otros indie-electro… quién sabe.»
– Sus canciones suelen equilibrar algo muy bailable con temáticas emocionalmente incómodas. ¿Ese contraste es intencional o simplemente surge de forma natural en su composición?
«Es un equilibrio que siempre me encantó en la música. Esa sensación agridulce de estar llorando en una discoteca es incomparable. Así que probablemente intente recrearla siempre.»
– En un contexto dominado por el streaming, ‘Maybe Not Tonight‘ está estructurado casi como un disco de dos caras. ¿Ese enfoque estuvo pensado desde el formato físico o responde más a una decisión narrativa?
«Pensamos mucho el orden de las canciones teniendo en cuenta el formato físico, sobre todo porque es más divertido. Como amantes de los vinilos y los CDs, valoramos mucho ese tipo de detalles.»
Tocar en vivo en UK: crecimiento y una industria en crisis
– Han estado girando más y tocando en salas cada vez más grandes. ¿Cómo están viviendo ese salto en términos de producción y los costos actuales de tocar en vivo en el Reino Unido?
«La verdad es que toda la industria debería prenderse fuego y empezar de cero, nada tiene demasiado sentido y es todo muy difícil. Tenemos la suerte de contar con un equipo increíble que siempre vela por nosotros y nos ayuda a movernos en este mundo tan caótico de la música.»
Una nueva escena británica más diversa
– La escena británica está atravesando una nueva ola de bandas muy diversas, mezclando indie, electrónica y pop más experimental. ¿Cómo ven este momento y qué nuevos artistas del Reino Unido recomendarían?
«Creo que hay algo en lo que la mayoría de los británicos coincide: lo único realmente genial de ser británico es la música. En los últimos años fue muy interesante ver cómo la escena indie se volvió mucho más diversa y atractiva que cuando empezamos, allá por 2019, cuando había muchas propuestas similares entre sí. Algunas de mis bandas nuevas favoritas son Man/Woman/Chainsaw, The Klittens, TTSFU y Lonnie Gun.»
– Radio Britannia es un medio sudamericano enfocado en música británica e irlandesa, así que siempre nos interesa preguntar: ¿qué saben sobre la música sudamericana o sus escenas? ¿Han pensado en tocar por acá, quizás en algún festival?
«Tocar en Sudamérica sería literalmente un sueño hecho realidad para nosotros. Ninguno de nosotros ha tenido la suerte de ir todavía, pero lo hablamos seguido. Nos encantaría viajar y descubrir su escena musical, que seguro es mucho más vibrante y emocionante.»
El arte de bailar al borde del colapso emocional
En Maybe Not Tonight, Lime Garden no solo da un paso adelante respecto a su debut, sino que redefine su propio lenguaje sin necesidad de anunciarlo con grandilocuencia. Lo que en One More Thing aparecía como intuición y frescura, acá se convierte en una narrativa consciente, aunque —como admite Chloe Howard— haya nacido casi por accidente, entre noches largas, estudio y una intensidad emocional difícil de esquivar.
Ese carácter “accidental” del concepto termina siendo, paradójicamente, uno de los mayores aciertos del disco. Porque lejos de sentirse forzado, el recorrido nocturno que propone el álbum fluye con naturalidad, atravesado por experiencias reales y una montaña rusa emocional que no busca suavizar sus picos ni disimular sus caídas. Hay euforia, sí, pero también incomodidad, confusión y esa sensación tan específica —y tan generacional— de no terminar de entender qué está pasando mientras todo sucede al mismo tiempo.
En ese equilibrio entre lo bailable y lo emocionalmente crudo es donde Lime Garden encuentra su identidad más sólida. No como etiqueta —ni “wonk pop” ni cualquier otro rótulo que intente encasillarlas— sino como una forma de construir canciones que funcionan tanto en la pista como en la introspección. Esa idea de “llorar en una discoteca”, que Howard menciona casi al pasar, termina funcionando como síntesis perfecta del espíritu del disco.
En ese escenario, Maybe Not Tonight se vuelve algo más que un segundo disco: es una declaración de identidad en construcción. Una obra que abraza la contradicción, que convierte el desorden emocional en relato y que confirma a Lime Garden como una de las propuestas más interesantes de la nueva escena británica.
