Dead Dads Club

Dead Dads Club
Dead Dads Club

Dead Dads Club es un proyecto británico liderado por Chilli Jesson, músico y compositor conocido por haber sido la voz principal de Palma Violets, una de las bandas más prometedoras del indie británico de principios de la década de 2010. Tras experimentar fama temprana y después de atravesar procesos personales de duelo y reinvención artística, Jesson creó Dead Dads Club como una forma de canalizar experiencias íntimas y dolorosas en una narrativa sonora honesta y directa.

El nombre del proyecto no es casual: remite explícitamente a la pérdida del padre de Jesson a los 14 años y funciona como un espacio donde el dolor, la memoria y la creatividad se entrelazan para producir una obra que habla de sanación y de confrontar el pasado sin esconderse detrás de metáforas o ironías.

La primera etapa artística de Jesson

La carrera musical de Chilli Jesson comenzó a tomar forma cuando integró Palma Violets, banda londinense que rápidamente captó la atención del público y la prensa especializada durante la primera mitad de la década de 2010. Con un sonido robusto de garage rock impulsado por guitarras crudas, actitud juvenil y una energía desbordante, Palma Violets se convirtieron en una de las bandas con mayor proyección del movimiento independiente británico.

Palma Violets – Best of Friends

El grupo lanzó su primer álbum, 180, en 2013, seguido de Danger in the Club en 2015. Ambos discos mostraron un enfoque directo, riffs contagiosos y letras que, aunque menos introspectivas que su trabajo posterior, capturaron la energía desenfadada de una generación de fans de la música alternativa. Con Palma Violets, Jesson experimentó la notoriedad temprana de aparecer en portadas de revistas como NME, además de alcanzar reconocimiento crítico y una base de seguidores ferviente.

La banda se disolvió en 2016, dejando a Jesson en una etapa de transición creativa e identidad artística por redefinir. Este punto de quiebre marcaría el inicio de nuevas búsquedas y proyectos que eventualmente desembocarían en Dead Dads Club.

La exploración sonora personal

Tras el fin de Palma Violets, Chilli Jesson no tardó en explorar nuevos caminos. En 2018 formó la banda Crewel Intentions, un proyecto que lo llevó a experimentar con un sonido más oscuro y atmosférico, a menudo comparado con el tono introspectivo de artistas como Nick Cave. Aunque este proyecto no alcanzó la repercusión masiva de Palma Violets, permitió a Jesson comenzar a asentar un estilo más personal, con letras más profundas y un acercamiento a temas emocionales complejos.

Paralelamente, Jesson también trabajó en su propia música en solitario, incluyendo el EP St. Vitamin (2022) y varios singles como Love Is a Serious Mental Illness y White Room, consolidando una versatilidad que iba desde el indie más clásico hasta aproximaciones más confesionales y cercanas al pop.

Sin embargo, pese a estos pasos, Jesson sentía que aún no había encontrado un proyecto que integrara de manera definitiva su historia personal con una voz artística propia. Esa inquietud creativa persistió hasta que una invitación de Fontaines D.C. para acompañarlos en gira en 2023 le devolvió pasión por la composición y le abrió las puertas hacia una música más visceral y honesta.

Chilli Jesson – White Room

Debut y obra personal

El 23 de enero de 2026, Dead Dads Club lanzó su álbum homónimo a través del sello Fiction Records, un trabajo profundamente marcado por la historia personal de Chilli Jesson y su relación con el duelo, la memoria y la transformación emocional.

El disco, producido por Carlos O’Connell —guitarrista de Fontaines D.C.—, representa la culminación de más de una década de experiencias acumuladas, desde la pérdida de su padre hasta la evolución de su estilo musical. O’Connell aportó su enfoque al sonido del álbum, empujando a Jesson hacia una ejecución más cruda y sincera, con grabaciones que priorizan la urgencia emocional y la autenticidad sobre la perfección técnica.

A lo largo de los once cortes que componen el álbum, temas como “Volatile Child”, “Don’t Blame The Son For The Sins Of The Father” y “Goosebumps” articulan relatos que hablan de aislamiento, rupturas internas y confrontación con el pasado. En entrevistas recientes, Jesson explicó que muchas de estas canciones nacen de recuerdos específicos y de escenas mentales que lo llevaron a revisitar momentos difíciles de su adolescencia, transformándolos en narrativa sonora.

Este álbum no es solo un proyecto musical: es una forma de encarar lo que Jesson dejó sin decir durante años. La recepción inicial ha destacado justamente esa honestidad brutal, situando a Dead Dads Club como una de las obras más conmovedoras y personales del indie británico contemporáneo.

El duelo como motor creativo

Más allá de su valor como obra musical, Dead Dads Club funciona como un relato emocional interno, donde cada canción actúa como fragmento de un diario íntimo. Jesson ha señalado que escribir este disco fue terapéutico, una forma de “abrir puertas” a emociones que había mantenido cerradas desde la muerte de su padre, transformando el dolor en arte con una honestidad pocas veces vista en la escena indie reciente.

Dead Dads Club – That’s Life

En ese sentido, Dead Dads Club no solo se presenta como una evolución de la carrera de Jesson, sino como una obra que podría resonar profundamente en quienes han experimentado pérdidas similares, ofreciendo una banda sonora que conjuga visceralidad, memoria y redención sonora.

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