Kneecap en C Art Media
Los que saltan son fenianos
Instrucciones para armar una revolución: elegir tus banderas, recordar tu manifiesto, vestirte con ropa cómoda, cubrirte el rostro, tener documentos y algo de plata a mano, mantenerte hidratado. No es necesario llevar los cócteles Molotov; esos los provee Kneecap con su lírica incendiaria, mezcla de gaélico, inglés sucio del norte y slang callejero. Buenos Aires tuvo una muestra del fenómeno Kneecap la noche del lunes 19 de octubre en el C Art Media.
Kneecap hace tiempo que está escalando de forma meteórica. Primero llamaron la atención tras el estreno de un falso biopic en 2024, interpretado por ellos. Luego, las rencillas locales contra la autoridad inglesa de los Tories escalaron y se volvieron internacionales, como en el cierre de su set en el Coachella de 2025, cuando denunciaron públicamente al Estado de Israel por cometer genocidio contra el pueblo palestino.
Del hip hop irlandés a la revolución feniana
¿Y quiénes son estos irlandeses que surfean entre los barrios bajos, las consignas fenianas (gentilicio derivado del movimiento independentista irlandés Sinn Féin) y melodías hip hop? Kneecap tomó su nombre del juego de palabras kneecapping, un método espurio de los paramilitares republicanos irlandeses para reprimir a traficantes (disparar a las rodillas), con el gaélico «ní cheapaim» (que, pronunciado, suena a «kneecap him») que se traduce como “no lo creo”. ¿De qué lado de la ley quedan los tres miembros de Kneecap? Bueno, según Móglaí Bap, bastaría entender las letras sobre drogas y resistencia a la autoridad inglesa para responder a esa pregunta.
Ahora bien, con estos antecedentes se puede entender por qué el primer show de Kneecap en Buenos Aires acarreaba tanta expectativa. Con posiciones anticoloniales y contra el dominio inglés sobre territorios como Irlanda del Norte o las Islas Malvinas, había muchos puntos de contacto con los de Belfast. Kneecap estuvo a la altura de su leyenda.
Un arranque incendiario
A las 21:05 se colocaron sendas banderas sobre una mesa que sostenía los mixers, únicos instrumentos además de los micrófonos que hubo arriba del escenario: de un lado el emblema nacional de Palestina y del otro el de Irlanda. Mientras, comenzó a sonar el tema «Favorite», de Fontaines D.C., un guiño y homenaje a sus amigos y coterráneos. Entonces, terminado este prólogo, se apagaron las luces y detrás en una pantalla aparecieron palabras en castellano que recordaron algunas cifras de lo que implica el genocidio en Gaza.
Se alzaron kufiyas (pañuelos palestinos) y entonces salieron al escenario Mo Chara, Móglaí Bap y DJ Próvaí, este último con la cabeza tapada con la balaclava con los tres colores de la bandera irlandesa. De este último cuadra una mención sobre su outfit: llevaba puesto un mono negro con la inscripción FENIAN en la espalda y cosida en el pecho una pequeña foto de Diego Maradona mirando hacia el horizonte.
Encendieron la mecha con «Éire go Deo», primer tema de su nuevo disco, FENIAN. No necesitaron mucho más para que estallara la energía contenida del público, una congregación de irlandeses, anarquistas, melómanos y curiosos por ver qué ocurría. Seguido de este arranque, continuaron con «Smuggles & Scholars» y «Carnival», ambos temas con un soporte visual que mostraba rostros de sus enemigos con todo lo monstruoso y grotesco que representan: desde Benjamin Netanyahu, Margaret Thatcher o Keir Starmer, actual primer ministro británico.
La furia de Kneecap
Es imposible poner en palabras sensaciones que tienen que ver con el desahogo y la canalización de energía e ira para vivir un recital que se siente como un manifiesto incendiario. ¿A qué suena Kneecap? ¿Cómo decide verse su gesta política? Es como si hubiesen reunido la energía de Rage Against the Machine con las visuales de Massive Attack y los ritmos de Public Enemy y Beastie Boys. Y a esto hay que sumarle un elemento más: gran parte de su lírica está cantada en gaélico, idioma irlandés combatido por los colonos ingleses.
El fuego se siente así, como un estallido inicial para luego arder sin parar. Como los primeros cánticos (clásicos olé, olé, olé kneecap kneecap, cantados desde el corazón). Los de Belfast se mostraron agradecidos y, alentados, arremetieron con «Better Way to Live» y «Sick in the Head», ambos cortes de su primer LP, Fine Art (2024).
Gaélico de acá
Nunca deja de sorprender cómo el público argentino es capaz de hacer sentir como locales a quienes quiere y cómo puede haber un público que corea letras incomprensibles. Se vio con el eslavo de Molchat Doma, con el alemán de Die Toten Hosen y Kneecap no fue la excepción. El gaélico fue cantado y coreado casi como temas de cancha. Y, a decir verdad, ese era el espíritu de la noche. Basta como muestra de que cuando sonó «Gael Phonics» no hubo silencio sino puro agite.
Lejos de aminorar la marcha, el show de Kneecap generó grandes momentos, como cuando cantaron «Get Your Brits Out», hermanando a Irlanda con Argentina en sus reclamos anticolonialistas. De hecho, también hubo consignas por el reclamo histórico sobre las Islas Malvinas, mezcladas con cánticos efusivos por la muerte de Margaret Thatcher (“Maggie is in a box”).
Pero no todos fueron insultos para los enemigos. También hubo tiempo para hermanarse entre todos en la celebración conjunta. Así, Kneecap, llenos de testosterona y ganas de agitarla, nos regalaron momentos icónicos, como cuando corearon con el público el estribillo de «FENIAN» que duró más allá del final del tema, o cuando DJ Próvaí hizo crowdsurfing mientras cantaba «H.O.O.D.», uno de sus primeros himnos. Y no podían faltar las semblanzas para Diego Maradona, quien de seguro sería un fan más de Kneecap.
Las visuales como arma de revolución
Y, si bien tienen una enemistad histórica con los ingleses, es justo decir que tomaron nota de los métodos de Massive Attack para que el mensaje penetre mejor. Así, también es necesario darle espacio a las visuales de Kneecap como arma de revolución. Los irlandeses son hijos de su tiempo y saben que vivimos en la era de las imágenes. Las letras en gaélico pueden sonar agresivas, pero también pueden quedar encapsuladas en su comunidad.
Si lograron trascender las fronteras de Irlanda, fue por su estética de graffiti y pastiche de afiches políticos, proyectados en pantallas de led. Una hermandad entre comunidades que buscan la revolución en las calles de las ciudades del planeta. Aquí también resuenan los orígenes de la banda de post-punk inglesa Scritti Politti y su conciencia de los manifiestos y performances, desde las buhardillas de los mítines hasta la toma de la escena política.
El incendio final
El incendio estaba consumado. En una hora y 15 minutos, Kneecap nos dio la potencia, insolencia y rebeldía que le faltan a la mayoría de los músicos del establishment con el mismo tipo de exposición mediática. Después de terminar su performance con «THE RECAP», salieron con una bandera que recordaba el último hito de insubordinación argentina contra Inglaterra: Las Malvinas son argentinas. Todo esto mientras sonaba por los altavoces el himno partisano «Bella Ciao», de Modena City Ramblers.
¿Y qué queda después de este show? En días tan enrarecidos a nivel global, políticamente hablando, atestiguar y dar testimonio de shows como el que presenciamos debería ser un deber cívico. La vara quedó alta y ya se necesita una segunda ronda de cerveza Dry Stout irlandesa con el sello del hip hop revolucionario de Kneecap.
Texto: Esteban Galarza
Fotografías: Gastón Marín