Entrevista a Embrace

Embrace
Embrace

30 años de canciones, memoria y una nueva etapa abierta

Treinta años no son solo una cifra redonda: son una rareza. En una industria que mastica bandas y las escupe en cuestión de temporadas, Embrace llega a 2026 con la misma formación intacta, una historia atravesada por éxitos masivos, silencios prolongados y regresos inesperados, y una identidad que nunca terminó de encajar del todo en ninguna etiqueta.

Formados a comienzos de los 90 en West Yorkshire por los hermanos Danny McNamara y Richard McNamara, el grupo encontró rápidamente su lugar dentro de la escena británica con un sonido que combinaba épica emocional, sensibilidad pop y una intensidad heredada tanto del indie como del post-britpop. Su debut The Good Will Out (1998) los instaló como una de las grandes promesas de su generación, mientras que discos como Out of Nothing (2004) los llevaron a una dimensión masiva, con himnos que definieron una época.

Hoy, tres décadas después de sus primeros pasos, la banda se encuentra en un punto particular: no solo celebran su trayectoria, sino que lo hacen con un nuevo álbum en camino. Avalanche, su noveno trabajo de estudio, aparece como una obra que —según ellos mismos— prioriza la emoción por sobre la perfección, abrazando lo crudo, lo inmediato y lo humano en un momento donde todo tiende a lo contrario.

El aniversario, lejos de ser un ejercicio de nostalgia, funciona entonces como una excusa para revisar el recorrido, entender las decisiones que los trajeron hasta acá y, sobre todo, proyectar lo que viene. Porque si algo queda claro en la historia de Embrace es que nunca fueron una banda cómoda mirando hacia atrás demasiado tiempo.

En este marco, Radio Britannia conversó en exclusiva con Danny McNamara —voz, compositor y figura central de la banda— sobre el paso del tiempo, los momentos clave de su historia, los desafíos actuales de la industria y el proceso creativo detrás de este nuevo capítulo.

Tres décadas mirando hacia adelante

– ¿Cómo se siente empezar este año sabiendo que están celebrando 30 años como banda?

«Se siente un poco surrealista, la verdad. 30 años es muchísimo tiempo para que cualquier banda siga junta, y el hecho de que la formación no haya cambiado en todo ese tiempo es algo bastante inusual. Creo que es un reflejo del vínculo que tenemos entre todos, y del hecho de que somos realmente amigos muy cercanos. Richard es mi hermano, pero sinceramente sentimos que todos somos como hermanos dentro de la banda. De ahí sacás mucha fuerza.»

– Mirando hacia atrás, ¿cuál considerás que fue el punto de inflexión más importante en la carrera de Embrace?

«Estuve pensando en eso hace poco porque estamos armando un libro que va a salir más adelante este año para celebrar los 30 años, y estuvimos repasando la historia de la banda y cómo se dieron las cosas en los primeros días. Es difícil elegir un solo momento, pero siempre pienso que cuando escribimos “Retread” sentimos que dimos un salto a otro nivel como compositores. Y después, cuando enviamos nuestro primer demo a discográficas y managers y recibimos la respuesta increíble que tuvimos, eso fue como el disparo de largada de nuestra carrera.»

Embrace – Nature’s Law

El peso relativo de las decisiones pasadas

– ¿Hubo decisiones que tomaron en ese momento que hoy, con otra perspectiva, harían distinto?

«El diario del lunes es maravilloso. No creo que exista una banda que haya durado tanto como nosotros y que no mire hacia atrás en algún momento y piense “esto lo podríamos haber hecho distinto”. Pero no tiene sentido quedarse en el pasado. Lo que pasó, pasó. Lo único que podés cambiar es el futuro, por eso siempre estoy mirando hacia adelante. Para mí todo gira en torno a la próxima canción que vamos a escribir.»

– ¿Hay canciones que hayan quedado inéditas y que esta nueva etapa los haya motivado a retomar?

«Tenemos muchísimas canciones que escribimos a lo largo de los años y que no se publicaron en su momento. Por eso hay tanto material inédito en nuestro Patreon. Pero casi nunca volvemos a canciones viejas para nuevos lanzamientos. De nuevo, se trata de avanzar, no de mirar atrás. A veces sí pasa que una idea queda dando vueltas durante años hasta que llega la inspiración final que la completa, pero eso es distinto a retomar una canción vieja.»

– En el comunicado de Avalanche hablan de priorizar “la emoción por sobre la perfección” y de hacer un disco honesto y abierto. ¿Cómo se traduce eso en la práctica durante la grabación?

«No creo que pueda explicarlo mejor que eso. Como compositor, sabés cuándo estás siendo honesto y conectando con algo real. Y en el estudio pasa lo mismo: con la experiencia aprendés a reconocer cuándo capturaste un momento genuino en una toma. De eso se trata poner la emoción por encima de la perfección.»

Richard McNamara y el control creativo interno

– ¿Trabajaron con productores externos o el proceso fue más interno? ¿Por qué tomaron esa decisión?

«Richard viene siendo el productor de la banda en los últimos discos y creció muchísimo en ese rol. Es un gran productor por sí mismo, pero además, al ser uno de los principales compositores, tiene una perspectiva única sobre cómo hacer un disco de Embrace. Hoy no me imagino hacer un disco sin que él produzca. Es una parte fundamental de por qué este nuevo álbum suena tan abierto y honesto.»

– ¿Hay colaboraciones o arreglos instrumentales en Avalanche que sean clave para entender su sonido?

«El trabajo de arreglos de Mickey Dale (tecladista del grupo) es fundamental en el sonido del nuevo álbum. Sus arreglos orquestales siempre fueron una parte muy importante del sonido de la banda desde el primer día, pero en este disco parece que dio un paso más. Cada uno de los singles va a tener una versión “Orchestral Mix” hecha por él. Le encanta hacerlas y a nosotros nos encanta escucharlas.»

– ¿Quién estuvo a cargo del arte del disco y cuál fue el concepto visual?

«En los últimos discos, el arte suele ser un proceso colaborativo entre toda la banda y un diseñador con el que trabajamos, Nathan McGrory. Generalmente primero aparece el título del álbum, y eso dispara una idea visual en alguien de la banda. A partir de ahí la idea va evolucionando entre todos hasta llegar a algo que nos cierre a todos. A veces es rápido, otras veces lleva más tiempo, pero ese proceso colaborativo es clave para el resultado final.»

Embrace – Road to Nowhere

El valor irremplazable del formato físico

– ¿Qué tan importante es hoy el formato físico en comparación con lo digital?

«Creo que la mayoría de los artistas siente lo mismo: un disco físico significa mucho más que un archivo digital. Hay tanta emoción y trabajo puestos en un álbum que no tener algo tangible al final del proceso se sentiría como perder algo muy valioso. Y para el fan también es igual. Yo mismo sé lo que se siente tener en las manos el nuevo disco de un artista que te gusta. Esa sensación no existe cuando abrís Spotify. Creo que eso debilitó el vínculo entre artistas y público. Nosotros tuvimos la suerte de surgir cuando el formato físico todavía era central, y eso ayudó a que tengamos una conexión muy fuerte con nuestros fans.»

– Con los ingresos del streaming bajando y los costos de grabar y salir de gira en aumento, ¿qué desafíos enfrentaron en los últimos años?

«No es algo que nos pase solo a nosotros, es general. Cada año se vuelve más difícil sostener todo esto. Igual somos más afortunados que muchas bandas. Tenemos una base de fans muy comprometida que realmente hace un esfuerzo por apoyarnos, y lo valoramos muchísimo. Me da pena por las bandas nuevas que intentan arrancar hoy. Se enfrentan a algo casi imposible. Por eso es todavía más especial cuando aparece algo nuevo sin el respaldo de la industria y logra salir adelante.»

– ¿Cómo encararon el armado del setlist para la gira de los 30 años? ¿Más clásicos, rarezas o un equilibrio?

«Es un equilibrio. No queríamos que este año girara solo en torno al aniversario, era fundamental también tener un disco nuevo. Estamos muy orgullosos de todo lo que hicimos, pero nos entusiasma incluso más sacar estas canciones nuevas al mundo.»

– Nos encantaría verlos en Sudamérica en algún momento. ¿Hubo oportunidades reales en estos años? ¿Puede este aniversario ser la excusa perfecta?

«¡Nos encantaría ir!»

Seguir adelante como única forma posible

Embrace no parece una banda aferrada a su propio legado, sino más bien un grupo que aprendió a convivir con él sin quedar atrapado. En las palabras de Danny McNamara aparece de forma constante esa idea: el pasado como referencia, pero nunca como destino.

Lejos de la nostalgia fácil que suele dominar este tipo de aniversarios, el foco está puesto en lo que viene. Avalanche no surge como un gesto celebratorio sino como una continuación natural de su recorrido, con una búsqueda más honesta, menos atada a estándares externos y más conectada con la esencia que los sostuvo desde el principio: escribir canciones que digan algo real.

También hay una lectura clara sobre el presente. La industria cambió, el streaming alteró los vínculos entre artistas y público, y sostener una carrera se volvió cada vez más complejo. Sin embargo, Embrace parece haber encontrado una forma de adaptación basada en lo que siempre tuvieron: una identidad sólida, un núcleo creativo estable y una relación directa con su audiencia.

Quizás ahí esté una de las claves de su vigencia. No en reinventarse de manera forzada, ni en repetir fórmulas del pasado, sino en entender cuándo avanzar, cuándo soltar y cuándo confiar en lo que los trajo hasta acá.

Treinta años después, Embrace sigue en movimiento. Y en un contexto donde tantas historias se diluyen rápido, eso, por sí solo, ya dice bastante.

Embrace – Stop

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