Entrevista a Echobelly

Treinta años de un eco que no se apaga
A mediados de los noventa, Echobelly emergió como una de las voces más singulares dentro de la efervescencia británica. Mientras el britpop dominaba portadas y titulares, la banda liderada por Sonya Madan y Glenn Johansson trazó un camino propio, marcado por un sonido vibrante y letras que desafiaban los lugares comunes de la escena. Su segundo álbum, «On» (1995), los catapultó a la primera línea con himnos que aún resuenan como testimonio de una generación inquieta.
Tras aquel impulso inicial, Echobelly atravesó cambios de sello, silencios prolongados y regresos que confirmaron su vigencia, como el celebrado «Anarchy and Alchemy» en 2017. Hoy, en plena ola de nostalgia noventera y a las puertas del 30º aniversario de «On», la banda prepara una nueva gira y un flamante disco producido por Danton Supple, reafirmando que su eco sigue vivo y en movimiento.
En esta entrevista exclusiva con Radio Britannia, Glenn Johansson repasa los recuerdos de aquellas sesiones frenéticas en Konk Studios, reflexiona sobre el impacto del britpop, adelanta detalles de «Eye-Magi-Nation» y comparte su deseo pendiente de tocar por fin en Sudamérica.
– Cuesta creerlo, pero nos acercamos al 30º aniversario de «On», uno de sus discos más icónicos. ¿Qué recuerdan del proceso de grabación de ese álbum y de todo lo que vino después en términos de éxito y recepción?
«¡Cómo pasa el tiempo! Fue una época muy agitada para nosotros, acabábamos de volver de una larga gira promocionando nuestro primer disco «EGO». Durante esa gira estuvimos escribiendo canciones, porque sabíamos que la discográfica iba a pedirnos un segundo álbum lo antes posible. Nuestro mánager de aquel momento nos sugirió a Sean Slade y Paul Koldeirie como productores. Eran un dúo estadounidense de Boston que había trabajado con Pixies y Radiohead, entre otros, y pensamos que encajaban muy bien. Vinieron a Londres durante tres semanas y grabamos en Konk Studios, en el norte de la ciudad. El disco tuvo una gran recepción y se vendió muy bien. Nos esperaba una agenda cargadísima: giramos por todo el mundo, salvo por Sudamérica, lamentablemente. Fue un período de viajes sin parar y muchísima prensa, que duró casi dos años.»
– Aunque Echobelly se formó antes de la llamada explosión del britpop, la prensa rápidamente los agrupó en esa escena. ¿Creen que esa etiqueta ayudó a darles visibilidad o terminó siendo una limitación? ¿Sintieron que la caída del britpop los afectó injustamente por esa asociación?
«Gracias al éxito de «On» nos encasillaron dentro de la escena “britpop”, junto con Blur y Oasis. Al principio ayudó, sí, pero hacia finales de los noventa, cuando esa escena empezó a desmoronarse, pasó lo mismo con muchas bandas. Nosotros acabábamos de firmar con Sony Records y grabamos «Lustra» justo cuando todo se estaba apagando. A cualquiera relacionado con el britpop le costaba mucho llamar la atención, sin importar la calidad del material: simplemente no ocurría.»
– Este verano parece especialmente nostálgico, lleno de regresos, reediciones y una revalorización del espíritu de mediados de los ’90. ¿Sienten que es un buen momento para el regreso de Echobelly? ¿Hay planes concretos de volver al escenario o de sacar nuevo material pronto?
«Sí, este verano ha estado cargado de nostalgia por los ’90, sobre todo con el enorme éxito de la reunión de Oasis. Ha sido un gran momento para muchos artistas de aquella época. Nosotros vamos a salir de gira para celebrar el 30º aniversario de «On», a partir de comienzos de octubre. Además, grabamos un nuevo álbum hace aproximadamente un año, titulado «Eye-Magi-Nation». Tuvimos algunos problemas legales que ya se resolvieron, así que lo lanzaremos el año próximo. Lo grabamos en RAK Studios en Londres, está producido por Danton Supple (Coldplay, Morrissey, Depeche Mode, entre otros) y, musicalmente, varias canciones representan un cambio importante para nosotros.»
– En Radio Britannia tenemos un lugar especial para «Anarchy And Alchemy», su álbum de regreso de 2017. Honestamente creemos que mereció mucho más reconocimiento de la prensa. ¿Cómo fue esa experiencia para ustedes, volver a conectar creativamente y poner en marcha otra vez la maquinaria de Echobelly?
«Me alegra que te guste «Anarchy And Alchemy», también es uno de mis favoritos. Sentimos que era el momento adecuado para regresar con un nuevo disco. Lo grabamos rápidamente con el productor Ian Grimble, en el norte de Londres, durante unas semanas a comienzos de 2017. Fue un álbum autoeditado, lo que significa que en ese momento no tuvo el respaldo financiero necesario. Lo reeditaremos más adelante, una vez que tengamos un sello definido.»
– El panorama musical y tecnológico cambió drásticamente en las últimas tres décadas. Hoy la forma de grabar, distribuir y vivir de la música es completamente diferente. ¿Cómo ven el escenario actual para una banda como la suya? ¿Más libertad creativa o más limitaciones económicas y estructurales?
«El panorama musical es completamente distinto al de los noventa. Tiene cosas buenas y malas. Hoy podés lanzar música sin necesidad de una discográfica, siempre que sepas manejar bien las redes sociales. Pero ahora también tenés que ser creador de contenido además de músico, y eso no encaja del todo con las bandas de nuestra época. En aquel entonces necesitabas sí o sí una discográfica, no había otra. La tecnología moderna cambió enormemente la industria, sobre todo la de grabación. Hoy podés hacer un disco en tu casa con equipo bastante accesible, cuando antes necesitabas un estudio profesional muy caro. Me gusta que ahora puedas registrar demos decentes en la comodidad de tu hogar. Los artistas jóvenes son muy hábiles con las redes, saben cómo crear contenido y promocionarse. Antes de internet, la prensa tenía un poder enorme: podían lanzarte o hundirte. Hoy, con tantas vías de comunicación online, dependés mucho menos de la prensa musical tradicional, que prácticamente ya no existe.»
– ¿Qué opinan de la escena musical actual en el Reino Unido? ¿Hay bandas nuevas o movimientos que los inspiren o que sientan que conectan con el espíritu de Echobelly en los ’90?
«La verdad es que no escucho mucho material nuevo, al menos no de bandas de guitarras del estilo indie como nosotros. Con los años, el gusto cambia y te abrís a géneros a los que antes no les dabas tiempo, como el jazz, la música clásica o la india/world music. Hubo un tiempo en que casi no surgían bandas de guitarras, todo era pop muy mainstream. Pero últimamente he notado un resurgir de grupos de guitarras, probablemente gracias a esta ola de nostalgia noventera que estamos viviendo en Reino Unido, lo cual resulta alentador.»
– En estos 30 años, ¿hubo alguna posibilidad de visitar Sudamérica? ¿Conocen algo de la escena de aquí? Hay muchos fans que crecieron con su música y todavía valoran el sonido que ayudaron a definir.
«Es uno de nuestros mayores arrepentimientos, no haber ido a Sudamérica. No sé bien por qué nunca ocurrió, probablemente por falta de interés de la discográfica. He escuchado muchísimo de otros artistas sobre lo increíble y apasionado que es el público sudamericano, y me fastidia bastante que aún no hayamos estado allí. Pero estamos hablando con nuestro agente para visitar Sudamérica, entre otros lugares, así que ¡esperamos que ocurra pronto!.»
– Para cerrar: ¿cómo ven todo lo que Echobelly ha logrado hasta ahora? ¿Qué representa hoy la banda para ustedes y qué les gustaría que ocurra con su legado en los próximos años?
«Me siento orgulloso de lo que hemos conseguido. Claro que hay algunos arrepentimientos, pero en general creo que nos ha ido bastante bien. El legado ya está ahí: varios de nuestros éxitos todavía suenan en la radio y aparecen en películas o series. Eso es muy gratificante, saber que después de tantos años nuestras canciones siguen siendo apreciadas.»
Canciones contra el olvido
A lo largo de tres décadas, Echobelly atravesó euforias, cambios de sello, silencios y regresos. Su música, sin embargo, nunca dejó de latir: himnos que aún encuentran lugar en radios, películas y playlists, recordando que el britpop fue más que una etiqueta pasajera. Para Sonya Madan y Glenn Johansson, aquel segundo álbum «On» no solo marcó un hito generacional, sino que se convirtió en una brújula artística que sigue orientando su presente.
En tiempos de sobreproducción digital y de consumo fugaz, la banda demuestra que se puede volver a la carretera con la misma honestidad con la que irrumpió en los noventa, sin disfrazarse de nostalgia ni depender del algoritmo. Su nuevo disco, «Eye-Magi-Nation», promete ser tanto una mirada hacia adelante como una reafirmación de su esencia: guitarras vibrantes, letras cargadas de intención y la química intacta entre sus fundadores.
Quizás por eso, después de escuchar a Johansson, la posibilidad de verlos finalmente en un escenario sudamericano ya no parece un anhelo lejano, sino una cita pendiente que merece cumplirse. Y si de algo estamos seguros en Radio Britannia, es que hay ecos que nunca deberían apagarse.
