Fink

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Entre guitarras prohibidas y discos prestados

La historia de Fink comienza mucho antes de que existiera la banda. Nacido como Fin Greenall el 27 de noviembre de 1972 en Cornwall, y criado en Bristol, creció en una casa donde la música era parte de la vida cotidiana. En varias entrevistas recordó que uno de los objetos más importantes de su infancia era una vieja guitarra acústica Martin de su padre. Era un instrumento casi sagrado dentro del hogar. Su presencia terminaría marcando su relación con la música.

Durante la adolescencia desarrolló una curiosidad musical poco común. Mientras muchos de sus contemporáneos se movían dentro de escenas concretas, Greenall absorbía influencias muy distintas entre sí. Escuchaba a The Cure y The Smiths, además de proyectos electrónicos como The Orb. También se interesaba por música africana y grabaciones de hardcore japonés. Esa amplitud de intereses sería una constante en toda su carrera.

Al llegar a la University of Leeds para estudiar Historia e Inglés, descubrió la cultura de clubes. También entró en contacto con la música electrónica que dominaba la Inglaterra de comienzos de los noventa. Aquella escena le abrió una puerta completamente distinta. Era muy diferente al perfil de cantautor acústico con el que años después sería identificado.

Cuando la pista de baile parecía el destino inevitable

Antes de convertirse en uno de los nombres más respetados del folk alternativo británico, Greenall construyó una carrera dentro de la música electrónica. En 1993 formó, junto a amigos universitarios, el proyecto de dance EVA. Fue una experiencia breve, pero suficiente para introducirlo profesionalmente en la industria musical. El grupo llegó a publicar material a través de Kickin’ Records, una pequeña pero influyente discográfica de la escena electrónica británica.

Mientras intentaba abrirse camino como músico, Greenall trabajó en distintos sellos discográficos de Londres. Entre ellos se encontraban divisiones vinculadas a Virgin, Def Jam y Sony. Aquellos años le permitieron observar desde dentro el funcionamiento de la industria. Al mismo tiempo, desarrolló una segunda vida como productor, remezclador y DJ.

A finales de los noventa comenzó a ganar notoriedad dentro del universo electrónico asociado a Ninja Tune. Publicó el single «Fink Funk» en 1997 a través de N-Tone, subsidiaria del sello. Durante varios años recorrió clubes y festivales internacionales como DJ. Entre 1997 y 2003, su actividad se centró casi exclusivamente en la electrónica. Fue una etapa que incluyó producciones, remixes y colaboraciones con artistas de perfiles muy diversos.

Su primer álbum, Fresh Produce (editado en junio de 2000), nació en ese contexto. Lejos del sonido acústico que lo haría famoso más adelante, el disco se movía entre el downtempo y el hip hop instrumental. También incorporaba la electrónica atmosférica característica de Ninja Tune en aquellos años.

La guitarra reemplaza a los platos

A comienzos de los años 2000, Fin Greenall había conseguido algo que muchos músicos persiguen durante toda una vida: reconocimiento dentro de una escena establecida. Publicaba en Ninja Tune, giraba internacionalmente como DJ y trabajaba como productor para otros artistas. Sin embargo, cuanto más avanzaba por ese camino, más evidente se volvía una sensación incómoda. La electrónica ya no le ofrecía el espacio creativo que buscaba. Años después explicaría que terminó desencantado con la cultura del DJ y comenzó a acercarse nuevamente a formas más tradicionales de composición.

La transformación no ocurrió de un día para otro. Greenall siguió vinculado a la producción y al trabajo de estudio, pero empezó a escribir canciones con guitarra acústica, explorando una faceta mucho más personal. Una influencia importante en ese proceso fue Simple Things (2001) de Zero 7, un disco que le demostró que era posible combinar sensibilidad melódica, profundidad emocional y elementos procedentes de la electrónica sin depender de la pista de baile.

En ese período también aparecieron dos figuras fundamentales para el futuro del proyecto: Guy Whittaker y Tim Thornton. Ambos eran amigos de Greenall desde hacía años, pero todavía no habían trabajado juntos de manera estable. Lo que comenzó como una colaboración puntual terminó convirtiéndose en el núcleo creativo de una nueva encarnación de Fink.

El nacimiento de una banda donde antes había un solista

Las primeras sesiones reunieron canciones que Greenall había estado desarrollando durante varios años. Algunas fueron grabadas en Brighton y Londres, mientras la formación todavía encontraba su identidad definitiva. Thornton recordaría más tarde que originalmente había sido invitado a participar solo en algunas canciones, pero la química entre los músicos hizo que el proyecto evolucionara rápidamente hacia una banda estable.

Cuando Fink publicó Biscuits for Breakfast el 24 de abril de 2006 a través de Ninja Tune, pocos podían imaginar el impacto que tendría aquella decisión artística. El álbum representó no solo un cambio de sonido, sino una redefinición completa de su identidad musical. Grabado durante 2005, el disco fue producido por Fin Greenall, Dean James y Ben Thackeray.

Lejos de los beats, samplers y programaciones que habían definido gran parte de su trayectoria anterior, Greenall construyó una colección de canciones apoyadas en guitarras acústicas, influencias blues y una interpretación vocal contenida pero profundamente expresiva. Aquella búsqueda de sencillez no era una renuncia a su pasado electrónico, sino una evolución natural. El conocimiento adquirido como productor seguía presente en cada detalle de las grabaciones, aunque ahora al servicio de canciones mucho más desnudas.

La primera señal de que algo estaba cambiando llegó con «Pretty Little Thing», el sencillo que introdujo públicamente esta nueva encarnación de Fink. La canción mostraba muchas de las características que definirían el sonido del grupo durante los años siguientes: arreglos mínimos, una atmósfera íntima y una evidente influencia de figuras como John Martyn o J.J. Cale, referencias que varios críticos identificaron inmediatamente tras la publicación del álbum.

La recepción crítica confirmó que la apuesta había funcionado. AllMusic destacó la intimidad y la calidez de las interpretaciones, mientras musicOMH otorgó al álbum cuatro estrellas sobre cinco y señaló que Greenall parecía completamente cómodo dentro de su nueva faceta de cantautor.

La distancia que acercó a Fink al gran público

Después de demostrar que su reinvención artística era auténtica con Biscuits for Breakfast, Fink regresó apenas dieciocho meses más tarde con un trabajo mucho más ambicioso. Distance and Time fue publicado el 1 de octubre de 2007 por Ninja Tune y encontró a Fin Greenall, Guy Whittaker y Tim Thornton funcionando ya como una verdadera banda. El álbum fue producido por Andy Barlow y Fin Greenall, una colaboración decisiva para expandir el alcance sonoro del proyecto sin perder la intimidad que había definido su debut.

Mientras el primer disco sonaba como el descubrimiento de una nueva identidad, Distance and Time transmitía la sensación de un grupo que ya comprendía perfectamente quién era. Las canciones ganaron profundidad emocional, los arreglos adquirieron mayor riqueza y la producción incorporó discretamente elementos derivados de la experiencia electrónica de Greenall. El resultado seguía siendo esencialmente acústico, pero ahora respiraba con una confianza completamente distinta.

Durante esos años, además, el catálogo de Fink comenzó a encontrar una segunda vida gracias a su utilización en series de televisión, películas y producciones audiovisuales. La capacidad de Greenall para construir atmósferas emotivas sin caer en el exceso convirtió sus canciones en material muy solicitado para sincronizaciones internacionales, un fenómeno que contribuiría enormemente al crecimiento de su audiencia.

Fink – ‘This Is The Thing’

La recepción crítica volvió a ser muy positiva. Diversos medios especializados destacaron la madurez de la escritura de Greenall y la capacidad de la banda para expandir su sonido sin perder personalidad. Muchos comentarios señalaron que Fink había conseguido algo difícil: evolucionar sin abandonar aquello que había hecho especial a su primer álbum.

Una revolución discreta que amplió los horizontes de Fink

Tras la extensa gira de Distance and Time, Fin Greenall regresó a la composición con una idea diferente. Ya no se trataba de demostrar que podía escribir grandes canciones acústicas después de su pasado electrónico. Esa batalla estaba ganada. El desafío ahora consistía en expandir el universo de Fink sin perder la intimidad que había convertido a la banda en una propuesta única dentro de la música británica.

El resultado fue Sort of Revolution, publicado el 25 de mayo de 2009 por Ninja Tune. Grabado en los estudios 7Dials de Brighton y producido por el propio Fin Greenall, el álbum mostró a un músico dispuesto a experimentar nuevamente, aunque esta vez desde el lenguaje del folk, el soul y el blues contemporáneo.

Las experiencias acumuladas durante las giras de los años anteriores habían abierto puertas inesperadas. Una de ellas fue la relación artística con John Legend, quien había descubierto a Fink a través de «If Only» y había trabajado con Greenall en canciones para su álbum Evolver. Aquella conexión terminó extendiéndose a Sort of Revolution.

Legend participó en «Move On Me» como pianista y coautor, además de colaborar también en «Maker». Para Greenall era una oportunidad de integrar nuevas influencias sin alterar la esencia del grupo. La presencia del músico estadounidense aportó matices soul que encajaron naturalmente con la evolución sonora que Fink estaba desarrollando.

Fink – ‘Sort Of Revolution’

Desde su apertura con la canción que daba nombre al álbum, Sort of Revolution dejaba claro que Fink estaba entrando en una nueva etapa. Composiciones como «Move On Me», «Nothing Is Ever Finished», «See It All» y «Maker» ampliaban el rango expresivo del grupo, mientras que «Q&A» mostraba una de las facetas más experimentales de Greenall, construida alrededor de capas vocales y armonías poco habituales dentro del repertorio de la banda.

La oscuridad perfecta que cambió la escala de la banda

Después de varios años construyendo su reputación paso a paso, Fink llegó a un momento decisivo. Las giras de Sort of Revolution habían transformado la dinámica creativa del grupo. Por primera vez, muchas de las nuevas composiciones nacían directamente de la interacción entre Fin Greenall, Guy Whittaker y Tim Thornton en una sala de ensayo, en lugar de surgir únicamente de demos individuales.

El resultado fue Perfect Darkness, publicado el 13 de junio de 2011 por Ninja Tune. Producido por Billy Bush, conocido por su trabajo con artistas como Beck y Garbage, junto a la banda. El disco representó una evolución importante respecto a sus trabajos anteriores. Las guitarras acústicas seguían presentes, pero ahora convivían con una energía mucho más eléctrica, una producción más expansiva y una sensación de urgencia que atravesaba todo el repertorio.

Durante la grabación, Greenall quiso evitar cualquier sensación de rutina. Según explicó en entrevistas de la época, el objetivo era capturar una especie de inmediatez, una fotografía del momento exacto que atravesaba la banda. Esa búsqueda llevó al grupo a completar gran parte del álbum en apenas unas semanas, apostando por interpretaciones orgánicas y espontáneas en lugar de construcciones excesivamente perfeccionistas.

La incorporación de Billy Bush, ayudó a reforzar esa dirección. El productor aportó una dimensión sonora más amplia sin diluir la identidad de Fink. Las canciones conservaron la cercanía emocional que siempre había caracterizado a Greenall, pero ahora aparecían envueltas en capas de tensión, ruido controlado y atmósferas cinematográficas.

La canción «Perfect Darkness» se convirtió rápidamente en una de las piezas más emblemáticas de toda la carrera de la banda. Construida a partir de un riff surgido durante aquellas sesiones de improvisación colectiva, resumía perfectamente la nueva dirección del grupo.

El álbum también incorporó composiciones fundamentales dentro del catálogo de Fink, como «Warm Shadow», «Fear Is Like Fire», «Honesty» y «Berlin Sunrise». En conjunto mostraban una banda mucho más segura de sí misma, capaz de alternar momentos de enorme intensidad con pasajes de gran delicadeza sin perder cohesión.

Fink – ‘Perfect Darkness’ (Live)

La recepción fue una de las mejores de la carrera de la banda hasta ese momento. El álbum obtuvo una puntuación de 69 sobre 100 en Metacritic, correspondiente a críticas generalmente favorables. Medios como The Guardian destacaron la calidez emocional del disco y la capacidad de Greenall para combinar intensidad y belleza sin caer en lugares comunes del género cantautor. La BBC también valoró positivamente el carácter más robusto y ambicioso del repertorio.

El salto hacia escenarios cada vez más grandes

La gira posterior fue una de las más ambiciosas de su carrera. Para acompañar el nuevo material, Fink desarrolló un espectáculo visual diseñado junto a 59 Productions, el mismo estudio creativo que había trabajado con proyectos de gran escala en teatro y música. La propuesta permitió trasladar al escenario las atmósferas envolventes del álbum y ayudó a consolidar la reputación del grupo como una de las experiencias en vivo más interesantes del circuito alternativo europeo.

Sin embargo, mientras la gira avanzaba, apareció una invitación inesperada que abriría una nueva etapa. En los Países Bajos, la prestigiosa Royal Concertgebouw Orchestra propuso a Fink reinterpretar parte de su repertorio junto a una orquesta sinfónica completa. Lo que inicialmente parecía una colaboración puntual terminaría convirtiéndose en uno de los proyectos más singulares de toda su trayectoria y en el puente hacia el siguiente capítulo de esta historia.

La fe en las canciones cuando ya no quedaba nada por demostrar

Después de casi una década construyendo pacientemente el proyecto, Fink había alcanzado un reconocimiento internacional que pocos habrían imaginado durante los años de Biscuits for Breakfast. Las giras crecían, las canciones aparecían cada vez con más frecuencia en cine y televisión y la banda comenzaba a llenar salas más grandes en Europa y Norteamérica. Sin embargo, Greenall no parecía interesado en repetir fórmulas. La pregunta seguía siendo la misma de siempre: ¿cómo avanzar sin perder autenticidad?

La respuesta llegó con Hard Believer, publicado el 14 de julio de 2014 por R’COUP’D, el nuevo sello asociado a Ninja Tune creado específicamente para esta etapa de la banda. El álbum fue grabado en Los Ángeles durante noviembre de 2013 y nuevamente producido por Billy Bush.

Musicalmente, Fink siguió expandiendo el territorio que había comenzado a explorar en Perfect Darkness. Las guitarras acústicas permanecían en el centro de la propuesta, aunque ahora convivían con una producción más amplia, capas electrónicas discretas y una instrumentación que permitía a las canciones crecer hasta dimensiones casi épicas sin abandonar la contención emocional característica de Greenall.

El gran punto de inflexión del álbum fue «Looking Too Closely». Lo que inicialmente parecía otra gran canción dentro del repertorio de Fink terminó convirtiéndose en uno de los mayores éxitos de toda su carrera. Con el paso de los años, la composición acumuló millones de reproducciones en plataformas digitales y encontró una segunda vida gracias a su presencia en numerosas producciones audiovisuales internacionales.

Fink – Looking Too Closely

Por primera vez desde la transformación acústica iniciada en 2006, los resultados comerciales comenzaron a acompañar claramente el crecimiento artístico del proyecto. Impulsado por la difusión de «Looking Too Closely», Hard Believer alcanzó el puesto número 30 en la lista Billboard Heatseekers de Estados Unidos además del puesto 14 del UK Independent Albums Chart. Fueron las posiciones más importantes obtenidas por Fink hasta ese momento.

Un desvío inesperado hacia las sombras electrónicas

Después del éxito artístico y comercial de Hard Believer, muchos esperaban que Fink continuara profundizando la fórmula que había llevado al grupo a su mayor audiencia hasta ese momento. Sin embargo, Fin Greenall nunca había sido un músico especialmente interesado en repetir caminos conocidos. Mientras la banda giraba por Europa y Norteamérica, comenzó a revisar grabaciones, ambientes, texturas y capas sonoras que habían quedado fuera de las mezclas finales del álbum.

Aquellos fragmentos despertaron algo que llevaba años latente. Antes de convertirse en cantautor, Greenall había construido una carrera dentro de la electrónica y la cultura DJ. Aunque esa etapa parecía haber quedado atrás con Biscuits for Breakfast, nunca desapareció realmente. Lo que surgió de aquellas sesiones no fue un álbum convencional de Fink, sino una obra paralela que permitía reconciliar ambas identidades musicales.

El resultado fue Horizontalism, publicado el 18 de mayo de 2015 por R’COUP’D, el sello asociado a Ninja Tune que acompañaba al grupo desde Hard Believer. Más que un ejercicio de remix, Horizontalism parecía una exploración artística sobre los espacios vacíos que quedan entre las canciones. Allí donde Hard Believer había sido directo y emocional, este trabajo era abstracto, contemplativo y profundamente atmosférico.

Una pausa creativa antes del siguiente renacimiento

Aunque Horizontalism no tuvo la exposición comercial de Hard Believer, cumplió una función importante dentro de la evolución de Greenall. Le permitió volver a conectar con las herramientas que habían definido su formación como productor y recuperar una libertad creativa que siempre había considerado esencial.

Sin embargo, aquella exploración electrónica no tardó en generar una reacción opuesta. Después de sumergirse en texturas, tratamientos digitales y paisajes abstractos, Greenall sintió la necesidad de regresar a algo mucho más elemental. Quería grabar canciones rápidas, directas, imperfectas y prácticamente en vivo.

Esa búsqueda desembocó primero en el proyecto paralelo Fink’s Sunday Night Blues Club, Vol. 1, publicado el 10 de marzo de 2017, grabado casi íntegramente en su apartamento de Berlín junto al legendario productor Flood. Aquella colaboración resultaría tan fructífera que terminaría marcando el nacimiento del siguiente gran capítulo de la banda.

El regreso desde las cenizas

Meses después llegaría Resurgam, publicado el 15 de septiembre de 2017. Grabado íntegramente en los estudios Assault & Battery de Londres y producido por Flood junto a la banda, el álbum representó una nueva reinvención para Fink. El título, tomado del latín y traducible como «resurgiré», reflejaba perfectamente el espíritu del proyecto.

Las nuevas canciones mostraban un sonido más amplio, más oscuro y más físico que cualquier trabajo anterior. Flood incorporó sintetizadores analógicos, nuevas capas de producción y una profundidad sonora inédita en la discografía del grupo. Temas como «Resurgam», «Cracks Appear», «Not Everything Was Better In The Past», «Day 22» y «This Isn’t A Mistake» revelaban una banda que volvía a expandir sus fronteras sin abandonar su identidad.

La recepción fue sólida tanto entre la crítica como entre el público. El álbum alcanzó puestos destacados en los charts europeos, confirmando que la audiencia internacional de Fink seguía creciendo más de una década después de aquella inesperada transformación iniciada con Biscuits for Breakfast.

Fink – ‘Word to the Wise’

Cada vez que Fink alcanzaba una nueva estabilidad artística, aparecía la necesidad de cambiar nuevamente las reglas. Había ocurrido tras sus años como DJ, después de Perfect Darkness y también luego de Hard Believer. Ahora, tras la exitosa colaboración con Flood en Resurgam, Greenall sentía que aún quedaban territorios por explorar.

El estudio como instrumento

Si Resurgam había sido una obra construida desde la energía colectiva de la banda, Bloom Innocent nació desde una aproximación más abierta y experimental al trabajo de estudio. Greenall y Flood compartían una misma obsesión: utilizar el estudio no solo como una herramienta de registro, sino como un instrumento creativo en sí mismo.

El resultado fue probablemente uno de los discos más elegantes y detallistas de toda su carrera: Bloom Innocent, editado en octubre de 2019. El primer adelanto fue «We Watch The Stars», presentado antes del lanzamiento del álbum. La canción introducía perfectamente el tono general del proyecto: una mirada contemplativa, luminosa y profundamente humana.

Poco después apareció «Bloom Innocent», la canción que daba título al álbum. Greenall explicó que la inspiración surgió del deseo de recuperar la mirada de los primeros años de una relación, ese momento en que todavía existe una inocencia capaz de sobrevivir al desgaste de la vida cotidiana. Flood desempeñó un papel fundamental en la construcción definitiva de la pieza, ayudando a transformar la grabación en una experiencia casi onírica.

Fink – Bloom Innocent

La recepción crítica fue favorable y confirmó que Fink atravesaba uno de los períodos más consistentes de toda su carrera. Diversos medios destacaron la calidad de la producción, la riqueza atmosférica del álbum y la química creativa que Greenall había desarrollado junto a Flood. El disco también fue valorado por su capacidad para sonar ambicioso sin perder cercanía emocional.

El silencio inesperado

Cuando la gira de Bloom Innocent comenzaba a tomar forma, el mundo cambió abruptamente. La pandemia de 2020 interrumpió los planes de conciertos y obligó a Greenall a permanecer en Berlín durante largos períodos. Como ya había ocurrido otras veces en su carrera, utilizó aquel paréntesis involuntario para reinterpretar el material recién publicado.

Primero apareció Bloom Innocent (Acoustic) en abril de 2020 y posteriormente Bloom Innocent (Horizontalism Sessions) en agosto del mismo año, dos relecturas radicalmente distintas de las mismas canciones que demostraban hasta qué punto Greenall seguía viendo cada álbum como una obra en permanente transformación.

Pero mientras revisaba aquellas composiciones desde nuevas perspectivas, también comenzaba a escribir material completamente nuevo. Las experiencias del aislamiento, la vida familiar, el paso del tiempo y una renovada búsqueda de calma terminarían guiando el siguiente capítulo de la historia.

El regreso al lugar donde todo había comenzado

Después de décadas recorriendo el mundo, viviendo en Berlín y construyendo una de las carreras más singulares de la música británica contemporánea, Fin Greenall sintió la necesidad de volver al punto de partida. No para mirar hacia atrás con nostalgia, sino para comprobar qué seguía vivo después de tantos años de movimiento constante.

La idea terminó llevando a Fink nuevamente a Cornwall, la región donde Greenall había crecido antes de convertirse en DJ, productor y compositor internacional. Allí encontró algo que llevaba tiempo buscando: silencio, espacio y la posibilidad de crear sin expectativas externas. Aquella decisión acabaría marcando profundamente el siguiente capítulo de la banda.

El resultado fue Beauty In Your Wake, publicado el 13 de septiembre de 2024 a través de R’COUP’D. Más que un simple nuevo álbum, el disco representó una especie de reencuentro con la identidad original de Fink y con la dinámica creativa que había impulsado algunos de sus trabajos más celebrados.

La formación clásica integrada por Fin Greenall, Guy Whittaker y Tim Thornton volvió a ocupar el centro del proyecto, la misma alineación que casi veinte años antes había grabado Biscuits For Breakfast y puesto en marcha la transformación artística que definiría toda la carrera posterior de la banda.

Para las sesiones de grabación, el grupo se trasladó a Zennor, una pequeña localidad sobre la costa atlántica de Cornwall. Allí fueron invitados por el productor e ingeniero Sam Okell a trabajar en un estudio recién construido donde Fink se convirtió en el primer artista en registrar un álbum completo.

FINK – What Would You Call Yourself

Las nuevas canciones abandonaban cualquier intento de recrear el pasado. En cambio, utilizaban toda la experiencia acumulada durante décadas para construir un sonido maduro, amplio y profundamente humano. Había espacio para la intimidad acústica que había definido los primeros años de Fink, pero también para arreglos expansivos, atmósferas cinematográficas y una producción capaz de resaltar cada detalle sin sacrificar emoción.

Buscando refugio en las canciones

Si Beauty In Your Wake había representado un regreso a Cornwall y a los paisajes que marcaron la infancia de Fin Greenall, el siguiente capítulo nació de una tensión completamente diferente. Por un lado estaba la tranquilidad de la costa, los espacios abiertos y el ritmo lento de la vida lejos de las grandes ciudades. Por otro, la realidad de un músico que llevaba décadas viajando constantemente entre aeropuertos, hoteles y escenarios. Esa contradicción terminó convirtiéndose en el eje conceptual del siguiente álbum de Fink.

El resultado fue The City Is Coming To Erase It All, publicado el 5 de junio de 2026 a través de R’COUP’D, el noveno álbum de estudio de la banda y la continuación directa de la etapa iniciada con Beauty In Your Wake. Desde sus primeras presentaciones, Greenall describió el proyecto como una reflexión sobre la relación entre los lugares que nos forman y las fuerzas que lentamente los transforman o los hacen desaparecer.

Las grabaciones se realizaron nuevamente en Cornwall, un entorno que Greenall consideraba fundamental para la identidad del proyecto. El propio material promocional del álbum presenta el disco como una obra creada entre paisajes abiertos, silencio y una conexión deliberada con las raíces sonoras de la banda.

Sin embargo, el objetivo no era recrear el pasado. Durante el proceso apareció una idea que Greenall bautizó como «Nowstalgia», una especie de nostalgia del presente. No se trataba de mirar hacia atrás con añoranza sino de utilizar herramientas, sensibilidades y formas de trabajo asociadas a otra época para hablar del mundo actual. Esa filosofía terminó definiendo gran parte del carácter del álbum.

Uno de los aspectos más singulares de estas sesiones fue la influencia del ingeniero y productor Sam Okell, ganador del Grammy por su trabajo en las reediciones de The Beatles. Según las primeras reseñas publicadas antes del lanzamiento, el equipo adoptó una regla creativa tan simple como radical: si una herramienta o tecnología no existía en 1974, no podía utilizarse durante la grabación.

Después de pasar por la electrónica, el folk, el blues, la experimentación atmosférica, las colaboraciones orquestales y los grandes escenarios internacionales, Fink parece haber llegado a un punto donde todas esas experiencias conviven naturalmente. No como una suma de estilos, sino como una voz propia.

FINK – Wishing For Blue Sky

Y quizás ahí reside la mayor particularidad de The City Is Coming To Erase It All. Más de veinte años después de abandonar la cabina del DJ para convertirse en compositor de canciones acústicas, Fin Greenall sigue haciendo exactamente lo mismo que al principio: buscar nuevas preguntas allí donde otros artistas ya habrían encontrado respuestas.

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