Bar Italia en Niceto Club
Rockeros, bonitos, educaditos
La propuesta de los londinenses no es novedosa: una banda veinteañera que toca un rock de guitarras, que coquetean con un gusto descontracturado por la moda, asienta su presencia escénica en una cantante hermosa, carismática y con magnetismo. Podríamos llamarlo la fórmula Velvet Underground (aunque, sabemos, la Velvet tenía a Lou Reed y a John Cale, además de Nico). Sin embargo, la falta de novedad no resta efectividad a la propuesta y el show que dieron los chicos de Bar Italia fue encantador.
Es decir, Bar Italia tenía ganas de pasarla bien el domingo a la noche en Niceto, y para ello no necesitaron de pantallas ni artificios, solo su presencia arriba del escenario. El nombre de la banda homenajea a uno de los cafés más cool del Soho londinense, el mismo que Pulp también recuerda en el último track de Different Class. Y la referencia no es casual, porque allí arriban personas que quieren pertenecer a la pomada, mirar y ser vistas.
Así, la propuesta visual también son sus prendas de vestir: Nina Cristante, la cantante, salió con un vestido con volados, cruza entre las prendas de la modelo petite Twiggy y las divas italianas del cine de los ‘60; Jezmi Tarik Fehmi, guitarrista y cantante, tenía puesto un blazer y camisa blanca fuera del pantalón y anteojos Ray Ban Frank; y Sam Fenton, el otro guitarrista y cantante, tenía un chaleco de traje sobre una remera atigrada y pantalones sastreros, lo que les daba reminiscencias de cantantes italianos de los 80, encantadores y decadentes a partes iguales.
Y la música, ¿dónde queda? A las 22:31 comenzó a sonar «Train In Vain» de The Clash mientras se abría el cortinado y la banda se ubicaba. La elección del tema fue certera y un preaviso de lo que vendría: temas con mucho groove y coqueteos elegantes con la crudeza punk londinense. Abrieron con «Jelsy», corte del disco The Twits (2023), y casi sin detenerse siguieron con «My little Tony» y «Fundraiser», temas de The Twits y de Some Like it Hot (2025) respectivamente.

Guitarras, groove y magnetismo
Resultaba hipnótico ver a Nina Cristante bailar y disfrutar de las guitarras entre pase y pase de momentos vocales. En cada tema cada uno de los tres tenía un momento asignado para cantar y en ese dinamismo residía uno de los atractivos más grandes de la banda. El otro, claro está, era la presencia de Cristante flotando entre guitarras lo suficientemente distorsionadas para borrar la elegancia decadente con la que coqueteaban.
El show fue veloz y duró 55 minutos antes de los bises. en esta primera parte lograron dar una muestra de gracia y frescura de veinteañeros con muchas ganas de pasarla bien mientras cantan sobre amor (y sus sombras), deseo, desconexión moderna y la vulnearbilidad que conlleva saltar del anonimato. Inquietudes de las nuevas juventudes con problemas universales.
Todo en ellos funcionaba desde la premisa de pasarla bien a pesar de sonar por momentos desafinados. Es más, podría pensarse que allí aparecía otro encanto oculto. Porque si había notas disonantes en sus voces, el encanto deshilachado tapaba los errores.
En los primeros 14 temas antes de los bises, Bar Italia repasó una carrera veloz de 5 LPs y 3 EPs en los siete años que llevan de carrera. Si, una banda prolífica como hace rato no escuchábamos. Así, intercalaron his como «Changer» o «Nurse!» con temas con texturas tripperas e hipnóticas, como «Sarcoustica» o «My Kiss Era».
Niceto estaba casi lleno y el público agitaba, pero sin descontrolar mucho. Había un espíritu entre los asistentes de haber ido a escuchar música más que a hacer pogo. Por momentos las guitarras coqueteaban con el sonido shoegaze de Ride o el primer Slowdive, lo que generaba más trance que agite abajo del escenario.
De hecho, recién sobre el final de la primera parte se escucharon tímidos cantitos argentinos alentando a la banda, la que, por otra parte, tampoco hizo mucho por interactuar con su público más allá de algún “muchas gracias” tímido de Nina Cristante. Sin embargo, todos estaban satisfechos de ambos lados del escenario.
Luego de una pausa breve, Bar Italia salió para terminar la noche con tres de sus mejores hits: «Missus Morality», «Cowbella» y «Skylinny». Redondearon una hora y cuarto de música que estira sus influencias hacia diversos antecesores ingleses. Emboquen en tiro libre que los buenos volvieron, es decir, que los londinenses vinieron, vieron y vencieron. Música para pastillas, rápido, y mucha chuchillería para terminar bien arriba la noche de domingo que Bar Italia tocó por primera vez en Argentina.
Texto: Esteban Galarza
Fotografías: Nazarena Talice






