Entrevista a The Twilight Sad
Una nueva etapa para The Twilight Sad
Desde Glasgow, The Twilight Sad lleva más de dos décadas construyendo una de las propuestas más intensas y personales de la música alternativa escocesa. A lo largo de seis álbumes, la banda desarrolló un sonido en el que conviven post-punk, indie rock, atmósferas oscuras y una sensibilidad emocional que se convirtió en una de sus principales señas de identidad.
Su nuevo capítulo llega con It’s The Long Goodbye, publicado el 27 de marzo de 2026 a través de Rock Action Records. El sexto álbum de la banda apareció después de siete años sin un nuevo trabajo de estudio, un período marcado por experiencias personales que terminaron teniendo un peso determinante en las canciones. El resultado es probablemente el disco más directo y vulnerable de The Twilight Sad, con James Graham convirtiendo el duelo, la pérdida y sus propias dificultades en el centro de una obra profundamente personal.
El álbum también representa una nueva etapa para la banda. James Graham y Andy MacFarlane continúan al frente del proyecto y mantienen intacta una sociedad creativa que ha definido buena parte de su historia. A eso se suma una relación particularmente especial con Robert Smith, quien volvió a colaborar con la banda y cuya admiración por The Twilight Sad se remonta varios años.
En It’s The Long Goodbye, The Twilight Sad no intenta mirar hacia atrás. El disco funciona como un registro de un momento de transformación y como una forma de procesar aquello que ocurrió durante los años en los que la banda permaneció alejada del estudio.
En exclusiva para Radio Britannia y con la colaboración de Mauricio Cadena, del canal de YouTube Lado B, conversamos con James Graham sobre It’s The Long Goodbye, el proceso detrás de sus canciones, la relación creativa con Andy MacFarlane, Robert Smith, la salud mental, el estado actual de la música británica y los desafíos de sostener una carrera artística al margen de las tendencias.
El origen de un álbum profundamente personal
– «It’s The Long Goodbye» es probablemente el álbum más directo y autobiográfico que hayan publicado. Durante años, sus canciones se apoyaron en metáforas y narrativas más abiertas, pero aquí las letras parecen notablemente más sinceras. ¿Fue difícil ser tan honestos y qué aprendiste de ese proceso?
James Graham: «Era un tema tan universal… perder a alguien que amas. Estaba perdido, buscando respuestas, buscando ayuda, tratando de entender mis emociones. Así que, cuando escribía, lo que salía de mí era cómo me sentía, y la verdad era un espectáculo de terror, así que no tenía sentido intentar disfrazar mis sentimientos con metáforas. La demencia y el Alzheimer son enfermedades crueles. Escribí este álbum para sacar de mi cabeza mis sentimientos y pensamientos. Esta es simplemente mi versión de los acontecimientos, pero sé que hay gente ahí afuera que siempre se va a identificar con estas palabras, así que no quería esconderme y, de alguna manera, este álbum soy yo extendiendo la mano, tratando de descubrir si realmente había perdido la cabeza (sí, la había perdido) y buscando consuelo en saber que no estaba solo con estos sentimientos. Todavía estoy aprendiendo de todo este proceso. Por eso escribo música: para documentar mi vida, vivir y aprender.»
– Muchas de las canciones del álbum surgen de experiencias profundamente personales y, sin embargo, conectan con personas que atraviesan situaciones similares. ¿Te ha sorprendido la respuesta emocional que recibió el disco desde su lanzamiento?
«No me ha sorprendido porque sabía que había puesto todo sobre la mesa. No podía endulzar nada. Sabía que lo que estaba escribiendo podía resultar incómodo y difícil de escuchar. Quería decir las cosas que a la gente le resultaba demasiado difícil decir en esos momentos horribles. La respuesta de las personas afectadas por esta enfermedad tan terrible ha sido realmente conmovedora. Estoy extremadamente agradecido con todos los que compartieron conmigo sus propias historias. Hablar de ello me ha ayudado. Cuando atraviesas algo como lo que yo viví, realmente descubres quiénes son tus verdaderos amigos. Empiezas a vivir en una nueva realidad, pero el dolor nunca desaparece. Encontrar una comunidad de personas que entienden una pérdida así me ha ayudado. Así que, si poner mis sentimientos en palabras y música ayuda a alguien a atravesar un momento terrible, espero haber hecho algo importante. Así que, para responder a tu pregunta… sí y no. Me ha sorprendido el coraje de la gente para abrirse conmigo, pero no me ha sorprendido porque hubiera deseado que alguien me dijera que no estaba bien, pero que estaba bien sentir lo que estaba sintiendo. No existe un mapa para atravesar el duelo, la pérdida y la salud mental.»
Salud mental y una industria que todavía no escucha
– La salud mental se ha convertido en un tema mucho más visible dentro de la música durante la última década, pero sigue siendo un asunto difícil para muchos artistas. ¿Sentís que la industria musical es hoy un lugar más saludable para los músicos que cuando comenzaron, hace veinte años?
«Para nada. La industria musical es uno de los peores lugares para cualquiera que tenga problemas de salud mental. Sé que hay buenas personas luchando por hacer las cosas bien, pero están superadas en número por unos parásitos hijos de puta que fingen tener en cuenta tus intereses cuando, en realidad, solo se preocupan por sus propios objetivos. He puesto todas mis cartas sobre la mesa respecto de mi propia salud, pero la mayor parte del tiempo ha sido como hablarle a una pared, así que simplemente he tenido que aguantar y seguir adelante. En este momento mi salud mental no está bien. He puesto todo de mí en nuestros conciertos, pero detrás de escena ese nivel de compromiso y dedicación no se replica en los otros departamentos que necesitás para que todo sea estable. Esperaba encontrar estabilidad cuando volví a salir de gira después de haber estado enfermo. Salir de gira no es algo estable, pero me lo tomé muy en serio: quería hacerlo de una manera saludable, asegurarme de que los conciertos fueran lo mejor posible y poder salir del otro lado sintiéndome bien. No estoy seguro de que la industria vaya a cambiar alguna vez en ese sentido, así que dependerá de mí encontrar la manera de hacer esto sin dañar mi salud. Si no puedo, quizás salir de gira ya no sea posible para mí. Mogwai y Rock Action Records son una de esas excepciones y siempre les estaré agradecido por preocuparse por mí tanto a nivel personal como profesional.»
– Hoy, The Twilight Sad gira esencialmente alrededor de la sociedad creativa entre James Graham y Andy MacFarlane. ¿Cómo evolucionó la dinámica de composición de la banda a lo largo de los años y qué ventajas encontraron en trabajar dentro de una estructura más reducida?
«El proceso de escritura no ha cambiado. Siempre hemos sido Andy y yo quienes escribimos la música y las letras y decidimos cómo se verá y sonará el álbum. Después trabajamos con los músicos y los ingenieros con los que hayamos decidido trabajar en ese momento y hacemos el disco. Normalmente mezclamos un álbum con alguien que no haya estado involucrado desde el principio del proceso, para tener un par de oídos nuevos en una de las etapas más importantes de la finalización del disco.»
Siete años que cambiaron todo
– El álbum llega después de siete años sin un disco de estudio. Mirando hacia atrás, ¿sentís que necesitabas ese tiempo para alcanzar este momento creativo o hubo momentos en los que pensaste que The Twilight Sad quizás nunca volvería a hacer otro álbum?
«Tardó tanto por la vida real. Mi madre se estaba muriendo, mi cerebro estaba enfermo, todavía tenía que ser padre de mis dos hermosos hijos, tenía que recuperarme, estaba atravesando el duelo, necesitaba estar ahí para mi padre, necesitaba ser su hijo y no ese tipo de esa banda… así que cualquier idea de salir de gira, tocar en vivo o poner mis sentimientos en el mundo a través de este medio estaba tan lejos de mi cabeza que existía la posibilidad de que la banda terminara. Sentía que la banda estaba terminada, pero Andy sabía que teníamos que hacer este álbum. Yo no sabía si volveríamos a tocar alguna vez, pero sabía que siempre escribiría música con Andy. No sabía si sería un álbum de The Twilight Sad. Incluso si dejaba de tocar en vivo, seguiría queriendo hacer música con Andy.»
– Robert Smith ha hablado muy bien de The Twilight Sad a lo largo de los años, los invitó a salir de gira con The Cure e incluso participó en su último álbum. ¿Qué ha significado esa relación para la banda y cómo se siente recibir ese nivel de reconocimiento de alguien que ha sido una influencia tan importante en vuestra música?
«No creo que la banda hubiera hecho los últimos dos álbumes si no fuera por Robert. Que alguien que te hizo querer escribir música en primer lugar te diga que la música que hacés es importante para él es alucinante. Nos ha dado muchísimo. La oportunidad de tocar nuestra música en algunos de los lugares más increíbles y frente a tanta gente se sintió como un sueño. En el fondo, quería demostrarle que su confianza en nosotros no había sido en vano. Es un amigo y una inspiración constante. Siempre estaré agradecido.»
Una banda que nunca dejó de luchar por su lugar
– Durante las últimas dos décadas, The Twilight Sad se ha consolidado como una de las voces definitorias del post-punk y el shoegaze contemporáneos. ¿Cómo ven su lugar dentro de esos géneros y qué artistas o álbumes fueron más influyentes en la construcción de su sonido?
«Vaya, es muy amable de tu parte decir eso, pero no estoy seguro de que sea verdad. Siento que constantemente tenemos que demostrar nuestra valía. Demostrar que merecemos existir. No creo que realmente hayamos encajado nunca. Pensé que, con el tiempo, nuestra discografía hablaría por sí misma, pero en esta industria y con todo lo que está pasando ahora con el streaming, cada vez es más difícil sobrevivir. Hemos tenido la suerte de que, en el momento adecuado, alguien a quien admiramos, ya sea Mogwai o The Cure, nos haya ayudado y haya hecho todo lo posible por presentarnos ante su público. Pero la industria en general realmente no quiere saber nada de nosotros ni darnos la exposición que necesitás para sobrevivir. Hemos tenido muchísima suerte de que las personas a las que les gusta nuestra banda sean tan dedicadas. Sin la gente que difunde nuestra música y viene a apoyarnos, tampoco existiríamos. También estaré eternamente agradecido a los fans de la banda por demostrarme que lo que estaba haciendo realmente significaba algo para ellos y por haberme alentado a llegar hasta acá… veinte años haciendo música. Mogwai, The Cure, Arab Strap, Interpol, Radiohead, Boards of Canada, Low y muchos más han moldeado mi mundo musical a la hora de escribir música y álbumes. Bandas reales. Personas reales haciendo música real que importa.»
– El trabajo de Dave Thomas se ha convertido en una parte esencial de la identidad de The Twilight Sad. ¿Cuál es el proceso creativo detrás del desarrollo de una portada y qué tan estrechamente están conectadas las imágenes con la música que están creando en ese momento?
«Andy y Dave tienen una carpeta compartida en internet en la que constantemente van poniendo cosas que los inspiran. Tenemos una relación muy buena con Dave, es un gran amigo. Dave había atravesado un momento realmente horrible en su vida más o menos al mismo tiempo que estaba pasando todo lo mío. Perdió a personas que amaba y sentía que este álbum era tan importante para él como lo era para Andy y para mí. Le envío todas mis letras a Dave antes de que empiece a crear cualquier trabajo artístico. Él simplemente lo entiende, siempre lo ha hecho. Me siento muy afortunado de que Dave haya llegado a nuestras vidas hace casi veinte años. The Twilight Sad no sería The Twilight Sad sin Dave Thomas. La representación visual de la banda es muy importante para nosotros.»
Mirando hacia la nueva generación británica
– El Reino Unido ha producido una cantidad extraordinaria de artistas influyentes a lo largo de las décadas. Desde vuestra perspectiva, ¿cómo ven el estado actual de la música británica y hay artistas o bandas emergentes que crean que merecen mayor atención?
«Micheal Timmons, Man of Moon, Theo Bleak, Cloth, Deary, For Marcy, Haiver, Just Mustard, por nombrar algunos :)»
– Su sonido evolucionó con cada lanzamiento sin dejar de ser inconfundiblemente The Twilight Sad. ¿Cuál ha sido la clave para mantener la inspiración creativa a lo largo de una carrera tan extensa?
«Andy. Andy es la clave. Está obsesionado con la música y la ama. Ha estudiado música durante toda su vida. Las bandas que amábamos siempre evolucionaban y sabíamos que nosotros también teníamos que hacerlo. Nunca quisimos hacer el mismo álbum dos veces, no tendría sentido. Uno espera que, a medida que evoluciona como persona, también evolucione como músico y pueda incorporar cualquier influencia, tanto consciente como inconscientemente.»
El álbum como una historia completa
– Han construido una carrera muy respetada sin perseguir tendencias ni adaptar su música a las exigencias de los algoritmos. En una época en la que el streaming suele premiar la inmediatez y los lanzamientos constantes de singles, ¿cómo mantienen viva la idea del álbum como una obra artística completa?
«Nosotros, como banda, hacemos álbumes. Documentan nuestras vidas. Quiénes somos y dónde estamos en un determinado momento. Vamos a seguir haciéndolo aunque no sea lo que todos los demás están haciendo… hacemos música primero para nosotros mismos y amamos los álbumes. Supongo que la única manera de mantener viva esa declaración artística es seguir haciendo álbumes y esperar que las personas que piensan como nosotros sigan amando esa forma de escuchar música. Yo veo los álbumes como veo las películas: cada canción es un capítulo dentro de la historia general del álbum.»
– Hace algunos años existieron planes para que The Twilight Sad visitara Sudamérica, pero lamentablemente nunca llegaron a concretarse. ¿Qué saben del público sudamericano y qué esperan encontrar cuando finalmente tengan la oportunidad de tocar en esta parte del mundo?
«Quedé devastado cuando tuvimos que bajarnos de la gira sudamericana de The Cure. Era mi sueño tocar allí, es mi sueño visitar Sudamérica. Nunca podría haber imaginado tener que cancelar nuestra participación en esa gira. Todavía me persigue, sinceramente, porque no sé si esa oportunidad volverá a presentarse. La decisión escapó de mis manos. Estaba demasiado enfermo, me encontraba en mi peor momento y a mi madre solo le quedaban unos pocos meses de vida, así que tenía que recuperarme y estar ahí para mi familia. He soñado con tocar frente al público sudamericano. Por los videos y las fotos que he visto, hay una pasión pura… un amor puro por la música y por las personas que la interpretan. Me recuerda a la pasión que tienen los escoceses por la música. En realidad, no depende de nosotros si vamos o no. Necesitamos que un promotor nos invite. Si alguien que esté leyendo esto puede hacer que esa oportunidad ocurra algún día, sigue siendo nuestro sueño ir a tocar a Sudamérica.»
Una historia que todavía está escribiéndose
Más que el regreso de una banda después de siete años, It’s The Long Goodbye representa una transformación profunda para The Twilight Sad. El álbum nació durante un período en el que la vida de James Graham cambió por completo. La enfermedad y posterior pérdida de su madre, la paternidad, el duelo y sus propias dificultades de salud mental terminaron encontrando un lugar dentro de las canciones. El resultado es un disco en el que la distancia metafórica de otros momentos de la banda deja paso a una escritura mucho más directa y vulnerable.
Pero la entrevista también deja claro que el álbum no puede entenderse únicamente desde el dolor. En el centro sigue estando la relación creativa entre Graham y Andy MacFarlane. Es una sociedad que permanece intacta después de casi dos décadas y que continúa buscando nuevas formas de llevar a The Twilight Sad hacia adelante. Para ellos, evolucionar no significa abandonar lo que fueron. Significa evitar convertirse en una banda que repite el mismo disco una y otra vez.
Al mismo tiempo, hay una tensión que atraviesa buena parte de la conversación. Es la sensación de que The Twilight Sad todavía tiene que demostrar que merece ocupar un lugar dentro de la música que ayudó a construir. Graham habla de una industria que muchas veces no facilita la supervivencia de artistas como ellos. También destaca la importancia de unos seguidores profundamente comprometidos. A eso se suma la necesidad de seguir haciendo discos, incluso cuando el modelo dominante parece empujar en otra dirección. Para una banda que nunca quiso perseguir tendencias, continuar existiendo ya es, en cierto modo, una declaración de principios.
Desde Radio Britannia, esta conversación exclusiva con James Graham permite acercarse a The Twilight Sad desde un lugar poco habitual. No solo como una banda fundamental de la escena alternativa escocesa, sino como un proyecto que sigue encontrando sentido en hacer música cuando hacerlo resulta difícil. It’s The Long Goodbye no intenta cerrar esa historia. En realidad, parece demostrar todo lo contrario: después de veinte años, todavía quedan capítulos por escribir.