A Flock Of Seagulls en El Teatrito

Vuelo nostálgico en Buenos Aires
“Do you believe in aliens from outer space?” (“¿Creen en aliens del espacio?”), preguntó Mike Score, cantante y único miembro de la formación original de A Flock of Seagulls a una audiencia entre hipnotizada y expectante. La pregunta, formulada promediando el show, sonaba extraña en medio de canciones que hablaban de amor y de resistir con esperanza los embates de la vida.
¿De dónde provenía esa pregunta y hacia dónde iba? Score jugaba a ser como el anciano marinero del poema de Coleridge, un mensajero de otro tiempo (tal vez el pasado, el futuro o lo que hay entre medio de lo intangible) advirtiendo de peligros y/o recordando un viejo anhelo del futuro, formulado desde el pasado.
En La balada del viejo marinero, Samuel Taylor Coleridge, poeta del romanticismo inglés, le da voz a un espectro del pasado que narra una historia trágica. El anciano marinero remonta los días de su juventud, las pequeñas glorias y las grandes desgracias. Su voz espectral, el horror de su tragedia por haber asesinado a un albatros, ave sagrada y mítica para los marineros, hipnotizó a generaciones de lectores.
Casi 200 años después de publicado el poema, aún se seguían recordando sus versos, como en el homenaje de Public Image Ltd. en el tema «Albatross«. Asimismo, A Flock of Seagulls basó parte de su carrera en el espíritu de esta balada. Aves que permitían ensoñaciones varias, canciones que buscaban horizontes espaciales de descanso contra la angustia juvenil de principios de los 80.

Viejas glorias de Liverpool
Envueltos en esta nostalgia lejana, A Flock of Seagulls, la banda de Liverpool liderada por Mike Score, dio su primer show en Buenos Aires. Y, como el anciano marinero, la banda repasó viejas glorias compuestas hace más de 40 años mientras dio cuenta de su presente, negados a vivir de la nostalgia.
Pasadas las 21:30, la banda tomó posición, vestidos como viejos rockeros y sin las chaquwetas con las que aparecían en los videoclips que repetía MTV en los 80. Mike Score además tenía puestas unas gafas tornasoladas y espejadas que impedían ver sus ojos, lo que le daba un aire misterioso.
Desde esa posición, Score buscó la complicidad del público y arrancó con «Modern love is automatic«, un clásico de su disco homónimo de 1982, seguido de «Hearts on fire«, tema del disco The Light at the end of the world de 1995, cuando los de Liverpool coquetearon con el sonido grunge. No necesitaron mucho más para que el público conectara con la banda.
Apenas terminado ese prólogo y antes de continuar con el tercer tema, «Rainfall», Pando, el bajista, presentó al baterista Kevin Rankin y comentó que era su primera visita a Argentina. Durante la hora y media que duró el show, cabe destacar que Rankin captó gran parte de la atención por su manera de tocar y por su carisma.
Una actitud que iría incrementándose a través de los temas y que culminaría con su interacción con uno de los asistentes de la banda mientras ejecutaba sobre el final de «Wishing (If I Had a Photograph of You)».

El vuelo espacial
El set de canciones estuvo centrado en su disco homónimo de 1982, pero se permitió repasar temas de diferentes épocas e incluso se dio espacio a composiciones de su último LP, «Some Dreams» (2024). Lejos de parecer disonante, la selección le dio continuidad al sonido de una banda que tuvo momentos de masividad en los 80, y que luego buscó su lugar cuando las mareas sonoras pusieron su atención en el grunge de Seattle.
Así, sonaron temas de su época de mayor popularidad, como «Nightmares», del LP Listen (1983), seguido de «Him», un single de su LP más reciente. La temperatura subía cada vez que sonaban hits de sus discos más viejos y daba para corear guitarras, sello local for export, como cuando tocaron «Man Made», cuyo estribillo siguió sonando entre el público luego de terminado el tema.
Quien ofició de puente entre la banda y la audiencia fue Pando, quien a cada rato arengaba para subir la temperatura en El Teatrito. La noche fría y lluviosa de una primavera atípica pedía ese tipo de calidez.
Y luego, Mike Score formuló su pregunta sobre aliens y espacio exterior. ¿Dónde estaba volando su imaginación cuando preguntó eso? Tal vez se le haya cruzado algún recuerdo peregrino de sus atardeceres de juventud en algún dock de su Liverpool natal, cuando soñaba con volar de allí y ver otros paisajes. De alguna manera se puede intuir por qué nombró así a su banda, una bandada de gaviotas, aves que vuelan ultramar.

Mensajes a través del espacio y el tiempo
De aquella imaginación espacial surgieron temas como «Space Age Love Song», uno de los momentos álgidos de la noche. El hit pegó de lleno en la nostalgia contenida de los espectadores, muchos de ellos entrados en años que vivieron de primera mano la new wave, la no wave, los sonidos de Madchester y las bandas que influenciaron a generaciones posteriores. Sin dar respiro, comenzaron a tocar «I Ran (So far away)», lo que propició pogos rituales y cánticos.
A Flock of Seagulls cerró la noche con «Messages». El tema reza una frase que parece cantada por el anciano marino de Coleridge desde alguna lejana estación espacial: Through space and time / For a million years, / (From the rings of Saturn) / Receiving messages (A través del espacio y el tiempo / durante un millón de años / (desde los anillos de Saturno) / recibiendo mensajes).
La fantasía espacial convertida en alimento de nostalgia, la fórmula ideal para componer una canción pop. Cowboy Bebop previo a Cowboy Bebop, concebida en las tardes de Liverpool del verano de 1983, de cara al mar, lejos, lejos, y que recuperó su momento en el cierre del show en una noche de lluvia y frío en el sur del mundo.
Texto: Esteban Galarza
Fotografías: Nazarena Talice













