Entrevista a The Joy Hotel

The Joy Hotel
The Joy Hotel

De Ceremony a Consume

En los últimos años, Glasgow volvió a demostrar que sigue siendo uno de los grandes focos de creatividad de la música británica. Dentro de esa escena, The Joy Hotel construyó una identidad propia a partir de una combinación poco habitual de rock psicodélico, folk, americana, indie y una sensibilidad casi cinematográfica. Una propuesta que encontró en la riqueza de sus arreglos y en la interacción entre sus integrantes una de sus principales señas de identidad.

Formados en Glasgow a partir de la colaboración entre Emme Woods y Luke Boyce, The Joy Hotel fue creciendo hasta convertirse en una formación de siete integrantes. El recorrido comenzó desde una lógica completamente independiente, con conciertos que agotaban entradas gracias al boca a boca, y continuó con presentaciones en festivales del Reino Unido y Europa. Ese crecimiento desembocó en Ceremony, su primer álbum, publicado en 2024 por SO Recordings.

Para Radio Britannia, Ceremony fue mucho más que un debut prometedor: el álbum terminó ocupando un lugar entre nuestros cinco discos británicos favoritos del año. No es un dato que pretendamos presentar como una medida objetiva de su importancia, pero sí explica por qué The Joy Hotel es una banda que seguimos especialmente de cerca. El reconocimiento también llegó desde Escocia, donde Ceremony fue incluido entre los diez álbumes de la shortlist del Scottish Album of the Year Award 2025.

Ahora, más de dos años después de aquel debut, The Joy Hotel prepara un segundo capítulo con Consume. El nuevo álbum supone una transformación considerable en su manera de trabajar: la banda abandonó parte de sus métodos más tradicionales, incorporó sintetizadores, pedales, loops y procesamiento, y construyó las canciones desde una aproximación mucho más experimental.

En la previa de la llegada de Consume, desde Radio Britannia conversamos en exclusiva con Emme Woods sobre la transformación de The Joy Hotel, el proceso de composición y grabación del nuevo álbum, la influencia de la tecnología y los algoritmos, las dificultades de sostener una banda independiente y la escena musical de Glasgow.

Cambiar de dirección para avanzar

– Cuando terminaron Ceremony, ¿ya sabían hacia dónde querían llevar el siguiente álbum o Consume comenzó a tomar forma recién cuando empezaron a escribir estas canciones?

«Para ser sincera, no estábamos del todo seguros. Sabíamos qué no queríamos hacer y teníamos una idea de la dirección que queríamos tomar, pero simplemente empezamos a hacer demos para el segundo álbum y a experimentar con nuevos sonidos. La música y la escritura terminaron llevándonos hasta allí.»

– El primer álbum fue grabado con la intención de capturar cómo sonaba la banda en aquel momento. Para Consume, en cambio, cambiaron completamente el enfoque y construyeron las canciones desde cero. ¿Qué los llevó a romper con la manera en que habían trabajado en Ceremony?

«Grabamos «Ceremony» como una banda de siete integrantes y entonces nos sentíamos como una banda diferente. Siempre queremos avanzar y entrar en un espacio mental nuevo, así que nos pareció lógico cambiar completamente nuestros métodos y deshacernos de nuestras tendencias más puristas. Con «Ceremony«, que era una reflexión sobre las tradiciones y los rituales de los que dependen nuestras civilizaciones, lo grabamos de una manera muy pura y tradicional. Con «Consume«, los temas del álbum están mucho más relacionados con la tecnología, así que apoyarnos más en nuestros sintetizadores y pedales parecía la única manera de hacerlo.»

The Joy Hotel – «Old Man’s Eyes»

Sintetizadores y nuevos sonidos

– Han hablado de incorporar más electrónica, loops de batería y procesamiento, al mismo tiempo que reducían algunos de los arreglos. ¿Hubo algún instrumento, técnica o idea de producción que terminara teniendo un papel mucho más importante del que esperaban inicialmente?

«Nos divertimos muchísimo con los sintetizadores. Incluso pasamos las baterías por ellos. Ninguno de nosotros tenía idea de qué hacer con un sintetizador, pero justamente eso fue lo que lo hizo emocionante.»

– Ceremony tenía una identidad muy marcada como obra colectiva, con la escala y riqueza sonora que cabría esperar de una banda de siete integrantes. ¿Cómo equilibraron esa identidad con el deseo de hacer que Consume se sintiera más íntimo y personal?

«Bueno, la banda ya había cambiado porque nuestro bajista se fue y, posteriormente, también nuestro teclista, así que tuvimos que reinventarnos un poco. Seguimos escribiendo melodías fuertes y entrelazándolas dentro de nuestra música, así que cambiar la instrumentación y reducir los arreglos no nos resultó demasiado extraño.»

Las expectativas después de Ceremony

– Su primer álbum recibió una respuesta crítica muy positiva y fue reconocido por el Scottish Album of the Year Award. ¿Ese reconocimiento generó algún tipo de presión al comenzar a trabajar en el segundo disco o intentaron deliberadamente olvidarse de esas expectativas?

«No, no siento ninguna presión. Solo seguimos adelante hasta que estamos contentos con el resultado. Lo que para alguien es su álbum favorito puede ser la pesadilla de otra persona. Soy hedonista.»

– Han hablado de esa sensación de estar constantemente intentando satisfacer el apetito por todo lo que internet tiene para ofrecer. ¿Crees que internet también ha cambiado la manera en que descubren música, escriben canciones o incluso entienden lo que significa tener una carrera como banda?

«Creo que está arraigado en todo lo que hacemos, nos guste o no. Me encanta descubrir bandas nuevas y definitivamente me inspira para ser mejor, pero también te quita toda la energía si tienes que hacer música para los que hacen doomscrolling.»

¡Muerte a los algoritmos!

– The Joy Hotel surgió de una escena DIY y construyó buena parte de su público inicial a través del boca a boca. ¿Qué significa hoy ser una banda independiente, cuando gran parte del descubrimiento musical ocurre a través de algoritmos y plataformas de streaming?

«Quiero interacciones en la vida real. Mandarse mensajes es tan aburrido. Seguramente construir una comunidad orgánica sea nuestra única esperanza para seguir adelante. Muerte a los algoritmos, muerte a la IA.»

– El modelo actual puede hacer que una canción acumule miles de reproducciones sin generar necesariamente ingresos suficientes para mantener a una banda, especialmente cuando las giras, los viajes y los equipos son cada vez más caros. ¿Cómo se vive esa contradicción desde dentro de una banda independiente?

«Para ser justa, no puedo decir que tengamos una base de fans enorme fuera de Escocia. Simplemente tenemos que seguir construyendo sobre lo que ya tenemos, pero hacer giras es una locura de caro en cualquier caso. Creo que la industria volverá a cambiar, porque hacerse viral ya no significa nada; es algo muy fugaz. Bueno… probablemente te dé un poco de dinero, ¡y eso no lo rechazaría! Jajaja.»

The Joy Hotel – «I Decline»

¿Qué hace especial a Glasgow?

– The Joy Hotel surgió de una escena de Glasgow que parece tener una comunidad especialmente fuerte alrededor de las bandas independientes. ¿Qué crees que tiene Glasgow para permitir que surjan tantos proyectos diferentes e interesantes?

«Glasgow es una ciudad muy diversa y la mayoría de los habitantes de Glasgow podrían hablarle hasta a las orejas de un burro, así que tiene sentido que todos nos mezclemos y hagamos nuevos sonidos juntos. Además, el clima es terrible, así que la mayoría de las cosas divertidas que se pueden hacer son bajo techo: hacer música con tus amigos. Tenemos una historia y una cultura muy ricas. Escocia es muy conocida por su tradición narrativa.»

– Cuando estaban empezando, ¿qué bandas o artistas de Glasgow fueron especialmente importantes para ti, ya fuera musicalmente o simplemente porque te demostraron que era posible construir una carrera desde la ciudad? Y mirando la escena actual, ¿hay algún artista o banda que recomendarías especialmente?

«Me encanta el folk escocés. Hay una cantante llamada Eddi Reader, es una cantante y narradora increíble. Me quedé fascinada con ella y, de hecho, empecé haciendo música folk. Ah, ahora mismo hay muchísimos artistas. Michael Cassidy tiene una canción nueva llamada “Nurse’s Son”; Lucia and The Best Boys son geniales; Jacob Alon tiene una voz impresionante; Lizzie Reid, Sin Clair, Ferguson Hi-Fi, Cowboy Hunters. La lista es larga.»

– The Joy Hotel ya ha tocado en distintas partes del Reino Unido y Europa, pero Sudamérica todavía parece un territorio inexplorado para la banda. ¿Qué sabes de la escena musical de esta parte del mundo? ¿Hay algún artista sudamericano que conozcas o hayas descubierto recientemente?

«Me encanta la música de baile brasileña. DJ Lorran es buenísimo. Es una música tan divertida y juguetona. Cain Culto también está teniendo mucho éxito. Me encanta Luiz Bonfá; “Sambolero” es una de las canciones más hermosas y relajantes que se hayan hecho. Nunca he estado en Sudamérica, pero siento que me está llamando.»

Avanzando sin perder la conexión

A través de esta conversación, The Joy Hotel deja claro que el paso de Ceremony a Consume no responde a la necesidad de repetir una fórmula que ya funcionaba, sino justamente a lo contrario. Como explica Emme Woods, la banda quería avanzar, cambiar de espacio mental y experimentar con nuevas herramientas, incluso cuando ninguno de sus integrantes sabía demasiado bien qué hacer con un sintetizador.

Esa voluntad de transformación convive con otra idea que atraviesa buena parte de sus respuestas: la importancia de mantener una conexión real con el público. Frente a una industria cada vez más condicionada por algoritmos, reproducciones y tendencias fugaces, The Joy Hotel apuesta por construir una comunidad de manera orgánica y recuperar el contacto humano que estuvo en el origen de su propia historia.

Con Consume, la banda vuelve a demostrar que su identidad no depende de una instrumentación determinada ni de una fórmula cerrada. Depende, más bien, de esa capacidad para seguir buscando, mezclando influencias y descubriendo qué puede ocurrir cuando se permiten experimentar. Y mientras Emme Woods asegura que nunca ha estado en Sudamérica pero siente que el continente la está llamando, quizás ese sea también el espíritu que mejor define a The Joy Hotel: una banda que todavía quiere descubrir hacia dónde puede llevarla su propia música.

The Joy Hotel – «May Queen»

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