‘Inferno’ de Boards of Canada

"Inferno" de Boards of Canada
«Inferno» de Boards of Canada

Los recuerdos que conservo de mi propia muerte

Pasado un minuto de la medianoche del 29 de mayo de 2026 Boards of Canada lanzó mundialmente su nuevo disco, Inferno. El álbum tiene Sol en Géminis, Ascendente en Capricornio, Luna en Escorpio, Mercurio en Géminis, Venus en Cáncer y Marte en Tauro. Datos tal vez irrelevantes para decir algo sobre la música, si no fuese que este texto es sobre Boards of Canada y sobre su nuevo LP.

El dúo escocés, proveniente de Cullen en el condado de Moray, siempre se movió en la línea difusa entre la difusión de su música y la experimentación pagana (y a la inversa). Tal vez estos datos duros sirvan para entender mejor el espíritu de Inferno o solo sea un decorado bonito, depende de quién lo lea.

Esta reseña que se leerá a continuación no es una reseña, sino una suerte de aforismos escritos en la desprolijidad del momento de la primera escucha del disco y los sedimentos que esos sonidos dejaron tras la inmersión por esos 69 minutos. Las puertas se abren nuevamente. Descendamos.

El 28 de octubre de 2022, en un ciclo de cortos de terror que Netflix estrenó bajo el auspicio de Guillermo del Toro, se estrenó The Viewing, de Panos Cosmatos. El cineasta no filmaba nada desde Mandy, película de 2018 y que le permitió acrecentar la cantidad de fans de su obra ocultista. En The Viewing un oscuro multimillonario reúne a científicos y divulgadores de diferentes disciplinas para mostrarles algo, pero sin revelar qué. La cita se da en su mansión en una noche sin identidad de 1979.

Durante los 56 minutos que dura el corto descendemos de a poco, junto al grupo de invitados, a lo inenarrable abismal, el horror cósmico lovecraftiano. Aunque esto último sólo emerge al final, desde la primera escena aparecen elementos que lo pre conciben, funcionando como pequeños cigarettes burns o easter eggs para nadie. En el corto de Panos Cosmatos mirar es lo mismo que escuchar y que tocar y percibir. Las palabras narcotizan e hipnotizan, pero son un tejido más peligroso que una telaraña porque envuelven en cortesías hasta que no queda otra opción que fundirse en lo inenarrable.

Algo de ese espíritu renació en Inferno de Boards of Canada.

William Burroughs siempre tuvo razón, el lenguaje es un virus, pero nunca entendimos totalmente lo que predicaba hasta que fue muy tarde para hacer nada al respecto. Ahora solo resta cerrar los ojos y bajar la cuesta de la montaña sin saber en dónde pisamos, hacia dónde vamos o si trastabillaremos hacia el barranco en el siguiente paso.

El paisaje sonoro es ácido que derrite las cuencas oculares a la primera escucha.

El naranja, un color que trae fortuna en otros momentos, manipulado por Boards of Canada se vuelve una señal de lo que hay del otro lado del abismo. El infierno no era ese lago helado que Dante describió en el punto más bajo de su viaje, sino que es un hálito fantasmal anaranjado.

¿Se vio esto antes o es la primera vez que lo recuerdo? ¿Recuerdo algo que estoy viviendo en una primera escucha o esto ya lo viví en ensoñaciones?

Me mudé a una casa en la que cuando apago las luces del dormitorio nunca se apagan del todo. Queda a modo de velador un hálito dorado opaco que vuelve presencia a los objetos. Desde ese lugar llega Inferno de Boards of Canada.

A diferencia de Tomorrow’s Harvest aquí no hay homenajes a una gramática ajena, como el cine de terror postapocalíptico. Tal vez suene apresurado, pero hemos llegado a donde partimos: ‘Music has the right to children in Inferno‘ (La música tiene derecho a los niños en el Infierno).

ABRACADABRA, las palabras se vuelven carne. Aquí las fórmulas mágicas construyen la gramática, que es la historia, que es el relato, que es la carne, que son los niños, que son los recuerdos, que es la música, que es la magia. Mis oídos quedaron engarzados en las capas sonoras mientras los ojos fueron tatuados por los nombres de los temas: «Prophecy at 1420 MHz», «Hydrogen Helium Lithium Leviathan», «Age of Capricorn», «Memory Death», «The Word Becomes Flesh», «All Reason Departs», «You Retreat in Time and Space», «I Saw Through Platonia».

La música tiene derecho a ser escuchada, aunque dejen de existir los reproductores. Y los reproductores tienen derecho a volver hacia el silencio del dispositivo cuando acabe la época, aunque tal vez nunca acabe.

En un rincón de África subsahariana, un artista dejó un reproductor de música que se alimenta de energía solar reproduciendo ad infinitum Africa de Toto. No hay descanso de la música ni de los sonidos. Los dispositivos pueden continuar ejecutándose aún cuando no queden humanos para apreciar su arte.

Inferno recupera los vestigios del futuro que dispersó Boards of Canada cuando editaron su primer LP en 1998. Esta historia estaba escrita desde mucho antes que los hechos que describe. Pero la música proviene de otro momento anterior en el tiempo y espacio.

¿Por qué caen lágrimas cuando está sonando Inferno?

El peyote abrió los campos de percepción por fuera de esta prisión semántica, la prisión del virus incubado en el humano llamado lenguaje. Del otro lado de la membrana de la interpretación solo hay caos, el orden multicolor del universo que no está regido por las palabras. Cuando describo en este texto, traiciono la experiencia de la música. Perdón, no puedo salir de la mente alienígena en la que nací. Pero puedo observar desde los oídos los colores de la aurora boreal que sale de la marmita de Boards of Canada.

[Dios, por favor. Samael, por favor. Ácido, por favor. Basta, no más, por favor]

Somos testigos de un nuevo paganismo a días de haberse declarado la mayor yihad de la Iglesia Católica en siglos. El Papa llamó a combatir la Inteligencia Artificial. El campo de batalla no existe salvo en la Nube. Pero las víctimas son reales, un masaje cerebral o una tortura de hedonismo pueden cambiar para siempre el concepto de lo humano.

Agustín de Hipona teorizó sobre el Mal. Dijo que si Dios es absoluto Ser, entonces el Mal debe ser equidistante de esa perfección, es decir, absoluta Nada. El Infierno es un invento posterior en varios siglos al cristianismo y tiene raíces paganas. Las tradiciones grecolatinas ubicaban un espacio físico para la compilación de almas: el Hades. Los cristianos reclamaron para sí ese espacio pero lo lotearon para las almas impuras. Así se tergiversó la idea de la Nada agustiniana a un Ser concreto que competía con el otro Ser divino.

Y el Inferno de Boards of Canada es un fantasma que genera presencia y localía desde lugares concretos (los dispositivos y reproductores) y hacia el aire y la nada. Esto que escuchamos dejará de serlo, cesará de Ser.

Fragmentos de nuestro pasado en el futuro solitario. Necesito que esto acabe. Pero, ¿cuándo? Hay espacio vacío cuando la música cesa. ¿Qué es o dónde queda Platonia?

Esteban Galarza

Boards of Canada – «Introit» / «Prophecy At 1420 MHz»

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